La carrera espacial no necesariamente significa ir a otros planetas o visitar un cometa para ver qué pasa cuando éste se acerca al Sol. También significa mandar satélites artificiales y sondas a las capas altas de la atmósfera terrestre para estudiar lo que pasa en nuestro propio planeta, para hacer introspección geológica, para analizar los múltiples fenómenos que ocurren en nuestro planeta que sin duda es como un ser vivo.

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha estado trabajando en una sonda a la que llamará Aeolus (Eolo), que de acuerdo a la mitología griega, es quien regula y controla los vientos en la Tierra -de ahí el nombre de energía eólica. Se espera que pronto empiece a esudiar el clima en nuestro mundo, particularmente el comportamiento de los vientos. Se espera se lance para el 2016. La misión ha tenido sus problemas técnicos pero parece ser que los dos laser centrales ya están completos y funcionales lo que ha permitido al equipo avanzar en las pruebas finales antes del lanzamiento.

Comno parte del programa de la exploración terrestre de la ESA, la misión Aeolus se ha diseñado para mejorar nuestro entendimiento sobre la atmósfera del planeta y los sistemas que regulan el clima, monitoreando éste en diferentes partes del mundo para construir así modelos complejos del medio ambiente. Se espera que los hallazgos de esta misión puedan mejorar el pronóstico del tiempo, como una primera aplicación práctica de este estudio.

Para lograr esta meta, el satélite necesita llevar ciertamente alta tecnología, la cual se estás desarrollando para este proyecto en particular. El sistema requiere de dos laser (uno funcional y otro de respaldo), incorporando un telescopio conocido como Aladin y un número de receptores sensibles. Para estudiar los vientos que corren a lo largo y ancho de la Tierra, el laser en la nave generará luz ultravioleta que se disparará hacia la superficie de la Tierra. En la medida que la luz viaja, rebotará con las partículas en el aire, así como las de polvo, hielo y agua en la atmósfera, alterando la frecuencia de interacción con dichas partículas. Esas fracciones de luz que se dispersen hacia la órbita del satélite se recolectarán por el telescopio Aladino. Midiendo la luz que regresa y comparándola con las propiedades de la luz original enviada por el laser, se podrá estudiar los vientos.

El desarrollo de los dos laser, como mencionamos, tuvo sus dificultades técnicas. El equipo encontró numerosas dificultades por más de 10 años de trabajo con el detalle particular que el sistema funcionara bien en el vacío. Ambos laser ya terminaron sus pruebas y finalmente están listos para integrarse al resto del equipo que se lanzará desde Toulouse, Francia.

Referencias:

ESA