El mundo de las comunicaciones, de internet, cada día nos es más cotidiano. Hace no muchos años, por ejemplo, nos hacíamos de un CD de música y lo ripéabamos -valga la expresión,-  lo convertíamos en formato mp3. Había que saberle algo al asunto, como por ejemplo, cuantos bits de resolución se necesitaban para no perder información. Apelábamos incluso al teorema de Nyquist, indicando que había que muestrear la música a no más del doble de la frecuencia para no perder fidelidad. Eso -me parece- ya nadie lo hace. Estamos en un momento en el que ya  tenemos copias 1 a 1 en todo: en la música sin duda y ahora le toca el turno a los libros. Cada vez vemos más libros digitalizados como PDF, o en formato ePub. La cuestión es que ya los contenidos parecen nacer digitales y su distribución es cada vez más sencilla y/o más natural.

Pero ¿cuál será la evolución de todo esto? Si ya tenemos videos, música y libros en formatos digitales, ¿qué otra cosa se podrá digitalizar? la respuesta es: cualquier objeto. Con los avances en las impresoras 3D, es posible que poco a poco se vayan incorporando a los dispositivos que usamos. Entonces, pedir una muestra de un objeto que queremos comprar o mandar un objeto tridimensional a alguien vía el correo electrónico, se podrá hacer mandando un archivo digital que al recibirlo, se imprimirá en una impresora y ¡listo! Objetos completos podrán ser enviados por la red sin necesidad de pagar mensajería ni costos extras como nos ocurre actualmente.

Tal vez esto es la evolución natural de las cosas. A estos objetos, que se podrán mandar por la red le han denominado como “Physibles” (cuya traducción me elude), pero que de alguna manera nos harán la vida más sencilla. Hoy en día, es cierto, una impresora 3D es un lujo que unos pocos se pueden dar, además, las impresoras 3D caen en un rango de precios que aún no está al alcance de las mayorías. Las impresoras caseras en tres dimensiones son un juguete simpático y digno de unos cuantos nerds y hackers, pero que finalmente, como han mostrado los años, poco a poco los dispositivos comienzan a aparecer en los hogares hasta que ya se hacen comunes. Preguntémonos por ejemplo, ¿quién usa hoy día una impresora de matriz de puntos? en las casas han desaparecido y ahora se utilizan las de inyección de tinta o impresoras laser. Las anteriores son piezas de museo.

Preguntémonos ¿quién tienen un escáner? Hace unos pocos años era un juguete “fotocopiador” en donde poca gente tenía acceso. Ahora lo dan muchas veces en dispositivos multifuncionales que escanean, imprimen e incluso mandan faxes, aunque eso esté ya casi de salida. Estos equipos son baratos y dan montones de prestaciones que antes simplemente, eran imposibles.

Así que no nos sorprendamos, los physibles estarán pronto, más pronto de lo que creemos, como parte de los contenidos digitales a los que accedemos, y cuando eso ocurra -quiero creer- una nueva revolución en la información vendrá, como pasó con el mp3, como pasa ahora con los libros digitalizados. Ya lo veremos. No me queda duda.

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