No todas las noticias son buenas y, lamentablemente, esta es una de ellas; ya que el pasado sábado 6 de diciembre el padre de los videojuegos, Ralph Baer, dejó este planeta a la edad de los 92 años.

Ralph Baer, ingeniero e inventor, es reconocido como el padre de los videojuegos gracias a la creación de la primera consola casera; así como por sus grandes aportaciones a los juegos y la industria de los mismos.

De origen germano, Ralph tuvo una infancia un tanto complicada al ser un niño alemán-judío en la época de la primera guerra mundial, quien junto a su familia tuvo que abandonar el país para buscar refugio en los Estados Unidos.

Una vez en el país americano su juventud consistió en trabajar en una fabrica por un salario de 12 dólares, mientras que su educación fue la mayormente autodidacta, hasta que pudo estudiar en el Instituto Nacional de Radio donde se graduó como técnico de servicio de radio en 1940. Posteriormente se matriculó como ingeniero de televisión, lo que le permitió pasar por varias compañías incluidas IBM, hasta fundar la suya.

Ahí fue cuando comenzó a realizar sus propios experimentos y desarrollos, ya que Baer pensaba que se podía sacar más provecho a un televisor que sólo verlo, él quería jugar con su TV.

Como resultado de esa inquietud llegó la Brown Box, la primera consola casera de videojuegos en 1968, pero siguió siendo un prototipo hasta que la empresa Magnavox la descubrió solicitando los derechos con los cuales pudieron comercializarla en mayo de 1972 con el nombre de Magnavox Odyssey, siendo un éxito de ventas alcanzando las 100,000 unidades.

Además de la Odissey, Ralph desarrolló el primer accesorio para una consola al crear la primera pistola de luz -en su caso rifle- con la que se podía jugar tiro al blanco. Dentro de otros de sus inventos, destaca Simon, el juego de mesa de memoria donde se debían presionar los colores impuestos por las luces. En 2006, se le otorgó la Medalla Nacional de Tecnología por haber inventado la consola de videojuegos

 

 

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