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Internet no es solamente Facebook, Twitter, blogs, correo electrónico y salas de chat. Es un medio en donde se puede consultar todo género de información. No hay control de ningún tipo sobre lo que se publica y eso obliga a quien busca datos, a investigar qué sirve, qué tiene valor, qué es importante. Afortunadamente los buscadores ponen los sitios más relevantes al principio, en general, y eso nos ayuda a todos, pues es fácil reconocer la calidad de la información que se presenta.

Con los años, Internet ha tenido la capacidad pues de aglutinar mucha información, y además, debido a su naturaleza electrónica, ahora es capaz de tener copias de información que de otra manera sería inaccesible para todos. Creo recordar que Bill Gates, cuando era el CEO de Microsoft, había comprado -no sé si en una subasta- los cuadernos de dibujo originales de Leonardo Da Vinci. No sé si estos cuadernos se habrán puesto en algún CD multimedia de la empresa de las ventanas o si se tenga acceso a ellos, pero la cuestión es que en principio, se podría tener imágenes escaneadas de muchísimos documentos importantes, antiguos, incunables, que podrían ser útiles para las próximas generaciones.

Hay esfuerzos, por ejemplo, de sitios en donde se tienen todos los documentos de valor de algún personaje histórico. Albert Einstein es uno de ellos. Así pues, a quien le interese saber más sobre este importante físico, no necesita viajar a las diferentes bibliotecas donde se conservan partes de su legado. Todo puede hallarse en la red. Por ello, es buena noticia saber que el Vaticano y la Biblioteca Bodleian de la Universidad de Oxford están poniendo a disposición pública el primer millón y medio de páginas de manuscritos antiguos, a partir de este martes pasado, con la intención de llevar sus colecciones a una audiencia global por vez primera.

Las dos bibliotecas anunciaron en el 2012 un proyecto de cuatro años para digitalizar parte de sus más importantes trabajos de sus colecciones de manuscritos hebreos y griegos, así como algunos de los primeros libros impresos. El costo del proyecto es de unos 3.3 millones de dólares y está patrocinado por la Fundación Polonsky, cuyo objetivo es democratizar el acceso a la información. “Queremos que todos puedan ver los manuscritos, los grandes trabajos de la humanidad”, dice el Monseñor Cesare Pasini, prefecto de la biblioteca del Vaticano y agrega ” Y queremos conservarlos además”.

Entre los manuscritos digitalizados, se encuentran los dos volúmenes de las Biblias de Gutenberg de cada una de las bibliotecas mencionadas, una Biblia ilustrada en griego, del siglo 11 y una Biblia alemana del siglo 15, ilustrada a mano, a color. La biblioteca del Vaticano se fundó en 1451 y es uno de los centros más importantes de investigación en el mundo. Tiene unos 180,000 manuscritos, 1.6 millones de libros y 150,000 impresiones y dibujos, algunos de ellos en madera incluso. La biblioteca Bodleian es la más grande del Reino Unido, con más de 11 millones de trabajos impresos.

Pasini dice que el Vaticano ha trabajado en proyectos similares de digitalización con bibliotecas en Azwrbayán y China, entre otros países.

Referencias:

Biblioteca del Vaticano
Biblioteca Bodleian

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