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El principal funcionario de las comunicaciones gubernamentales en Kenia, Francis Wangusi, ha anunciado en su país un nuevo conjunto de regulaciones cuyo fin es combatir el cibercrimen en el país. Las nuevas reglas requieren que todos los dispositivos que usan las personas, que tengan capacidad de comunicaciones inalámbricas, sean registrados en el KENIC – Kenya Network Information Centre (Centro de Información de Redes de Kenia). Algo así como lo que se hace en los Estados Unidos para quien compra un arma de fuego.

Wangusi dijo antes de la reunión anual general de la Asociación de Regulación de Información y Comunicación para la parte este y sureste de Africa (ARICEA): “le estamos dando permiso a KENIC para que registre los dispositivos de sus propietarios usando para ello sus tarjetas de identificación personal y sus números telefónicos. La identidad del dispositivo será conocida cuando se conecte a WiFi”. Dijo también que la Autoridad de las Comunicaciones podría crear un laboratorio forense dentro de los siguientes tres meses el cual sería “pro-activo paqra monitorear los ataques a la ciberseguridad, detectar cibercrímenes reactivos y ligarse con el departamento judicial en la pelea”.

Este registro permitirá a las autoridades kenianan a “ser capaces de trazar a personas que usan tarjetas de identidad nacional, en donde se se registraron y sus números telefónicos que tienen cuando hicieron ese trámite” y si algún dispositivo es asociado a una actividad criminal en la red Internet. Estas regulaciones podrían aplicarse a cualquier red WiFi abierta y pública. KENIC podría mantener una base de datos de los dispositivos, asociada además con hoteles, cafés internet y otros negocios que ahora estarían obligados a dicho registro. Quien no cumpla con estas regulaciones hará que se le cancele su acceso a Internet. Además, Wangusi anunció que todos los negocios en Kenia tendrán que tener sus páginas hospedadas dentro de país, cuyo propósito es “evitar los costos extra asociados con el envío de datos fuera del país por parte del dueño del sitio web”.

Da la impresión que todas estas medidas son una especie de temor por darle libertad a los ciudadanos de ese país. La red Internet no es controlada por nadie y eso no hace felices a muchos gobiernos. Uno pensaría que esto sólo pasa en países del tercer mundo, pero no, hasta en Estados Unidos han buscado controlar Internet con esas propuestas como SOPA o PIPA. La realidad es que cuando las personas tienen más posibilidades de conocer, de saber más del entorno, del poder emitir puntos de vista en contra de los que nos gobiernan, se vuelven peligrosos.

Las medidas de control aunque hayan sido pensadas precisamente para evitar los crímenes, puede provocar que los gobiernos las usen con fines de represión y censura, amén de que parece estar claro que invaden la privacidad de los afectados.

Referencias:

Ars Technica

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