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En México tenemos al inefable Jaime Maussan, en el que los temas OVNIs, vida extraterrestre, encuentros cercanos del enésimo tipo, etc., es el pan de cada día. Para el investigador televisivo nuestro país es casi base de los alienígenas. Los avistamientos en diferentes sitios de la República Mexicana parecen demostrar que los hombrecitos verdes tienen obsesión por visitar el territorio azteca.

Pero las especulaciones del periodista de los platillos voladores es poco estricto en sus juicios. El rigor científico deja mucho que desear en sus programas y cualquier cosa que aparezca en el cielo y que no pueda indentificar, es probablemente un extraterrestre que nos visita. A pesar de esto, existen esfuerzos científicos serios para tratar de encontrar vida en otras partes del espacio exterior. No se puede creer que en el gigantesco universo seamos nosotros, los terrícolas, el único lugar donde la vida se haya dado. Vaya, que cuando salen las naves robotizadas a Marte y no encuentran ni un simple insecto, la frustración debe ser bastante grande.

No obstante esto, hay muchos enfoques para buscar vida en otros mundos. Uno de ellos es a través de las ondas de radio. Independientemente de la tecnología que alguna lejana civilización pudiese tener, es claro que un medio de comunicación básica sería a través de las ondas de radio. Por ello mismo se han construido radiotelescopios que permiten captar todo género de ondas radioeléctricas, a pesar de que algunas de ellas sea muy débil.

En Arecibo, Puerto Rico, está uno de los radiotelescopios más poderosos en este sentido. Diariamente se registran millones de señales de radio del espacio exterior. ¿Habrá alguna que venga quizás de una remota civilización a miles de millones de kilómetros de la Tierra? ¿Cómo saberlo? SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence), es un proyecto que pretende analizar todas estas señales de radio para ver si alguna presenta algún mensaje inteligente. Prácticamente todas las señales analizadas a la fecha son ruido. Evidentemente si una señal de radio viene de alguna civilización, podríamos discernir sobre el ruido y entender que alguien, muy lejos quizás de este planeta, envía información con la esperanza que en otra parte del universo otra inteligencia la reciba y la entienda.

Por ello mismo en el proyecto SETI se ha diseñado una estrategia en donde el público puede intervenir directamente. La gente de Arecibo ha creado un programa para que todo aquel interesado lo instale en su computadora y así pueda ayudar a analizar las señales que llegan del espacio. El programa se instala como un protector de pantalla y se conecta a través de Internet para recibir un paquete de datos a analizar y cuando esto ha sido realizado, manda los resultados al sitio de SETI. Debido a que, precisamente, el programa de análisis sólo funciona cuando el usuario no usa su computadora, éste no la hace más lento o bien, ocupa todo el ancho de banda de Internet. Es un software muy bien escrito y muy eficiente para que los que quieran colaborar en SETI lo hagan sin sufrir problemas en la velocidad o en el uso de los recursos de sus propias computadoras.

El programa puede bajarse del sitio de SETI. Hoy día hay unos cuatro millones de usuarios que colaboran desinteresadamente en este proyecto de búsqueda científica de vida extraterrestre.

Fuente: SETI

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