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Las historias de Linux luchando contra los grandes en el nicho de sistemas operativos son siempre fascinantes para los amantes del software libre. Historias como la de Munich, que migró de Windows a Linux, siempre son bienvenidas mediáticamente. Sin embargo, cuando el software propietario gana una batalla contra el de código abierto, pareciera que algo se está haciendo mal. Pero… ¿es así?

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El estado alemán de Lower Saxony está siguiendo el ejemplo de Munich, que originalmente migró a Linux pero que ahora ya ha regresado a Windows. El estado mencionado tiene unas 13 mil estaciones de trabajo que usan OpenSuse, el cual se adoptó en el 2006 como una interesante migración de Solaris, el sistema operativo de Sun. Sin embargo, ahora han decidido migrar de nuevo al software propietario, presumiblemente a la versión actual de Windows, que vendría a ser la 10.

Las razones de la autoridad local es que muchos de sus trabajadores dan servicios de soporte que ya usan Windows, por lo que la estandarización parece no ser un capricho. En cualquier caso, una actualización sería necesaria pronto pues las 13 mil computadoras que usan la versión 12.2 y 13.2 de OpenSuse, no tendrán más soporte.

De acuerdo con el presupuesto de Lower Saxony, que es de unos 5.9 millones de euros para este proceso, la migración será el año que viene con un presupuesto adicional anual de 7 millones de euros en los próximos años. No está muy claro, sin embargo, cuantos años llevará la migración.

“La unificación de los sistemas actuales simplificarán los procedimientos y facilitarán el desarrollo de software para la red KONSENS”, indicó un vocero del ministro de finanzas de Lower Saxony, refiriéndose al proyecto de los estados alemanes, que ya tienen más de 10 años de antigüedad, de estandarizar sus sistemas de cómputo. Sin embargo, el vocero añadió que era muy pronto para dar un plan para la migración, y que además, un marco detallado al respecto no estaría disponible antes de fin de año, debido a la complejidad de la tarea a realizar.

Munich ya había decidido autorizar el cambio de Linux a Windows desde noviembre del año pasado. Munich dejó LiMux, una distribución específica de Ubuntu, para regresar a Windows. El costo será de unos 50 millones de euros pues se espera que se actualicen al sistema de Microsoft unas 29 mil máquinas.

Lower Saxony conducirá, sin embargo, un estudio del costo/beneficio de la migración. La Free Software Foundation de Europa (FSFE), la cual ha sido muy crítica en la decisión de dejar Linux para regresar a Windows, considera muy buena idea el procedimiento de evaluación, pero Max Mehl dijo que era importante mantenerse atento sobre quién haría este análisis. La razón es que la migración de Munich se hizo a partir de recomendaciones de un reporte de la firma Accentura, un socio de Microsoft.

Una crítica que se hace cuando el gobierno hace compras, sino se trata de cómputo, es que no se piden autos de una marca determinada para consolidar una flota de los mismas, sino que el criterio aceptado en general es el del menor precio. Esto permite una real competencia. Pero la realidad es que los gobiernos están a merced de los partidos que tienen el poder y muchas decisiones pueden deberse más a situaciones de esta naturaleza que a la conveniencia real de migrar del sistema operativo que sea a otro.

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