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En el 2007, Gemma Sheridan y dos amigos se embarcaron en un viaje que inició en Liverpool, cruzando el Atlántico hsta el Canal de Panamá para ir de ahí a Hawaii. La primera etapa del viaje fue sin incidentes, pero después de haber cruzado el Canal para ir la Pacífico, las cosas se pusieron feas. Hubo una gran tormenta que arruinó los equipos electrónicos de comunicación del barco. Sus dos acompañantes aparentemente fueron arrojados al mar, por la fuerza del temporal y el barco quedó muy dañado. Sin comunicaciones posibles y en un barco averiado, Gemma pasó en el mar 17 días cuando vino otra tormenta. Durante ésta, Gemma se golpeó la cabeza y quedó inconsciente. El resto es ahora historia.

Gemma  apareció en una playa, rodeada por los restos del barco. He aquí algunas de las cosas que pasó, según sus palabras:

“Al principio, tuve un ataque de pánico (la primera hora). Estaba sola, aislada, y lejos de casa, sin esperanza; tenía agua para un par de semanas, por lo que hallar agua era de máxima prioridad. No había pozos de agua fresca por lo que me inventé un artilugio que me daba una gota cada 40 segundos de un árbol de cocos. Esa era mi fuente de agua, así como los cocos, hasta que lloviese. No era el mejor inicio”.

Y sigue: “En las primeras dos semanas me mantuve en un remedo de refugio que hice con los restos de lo que quedó en la playa. Pero necesitaba un refugio real. Hallé un gran árbol que parecía perfecto. Tardé 11 días para construir el refugio porque no tenía ninguna herramienta. De haberla tenido me hubiese tardado solamente un par de horas”.

“Pasaron cuatro semanas antes de que pudiese hacer fuego. No tienen idea lo feliz que esto me hizo; Vi 8 cabras en la isla, cuatro adultos y cuatro jóvenes. Se acercaban a mí casi para que pudiese tocarlas. Hice un arco y flecha, pero no funcionó y la punta de mi flecha no tenía el filo suficiente. Como mis armas de cazador no funcionaron, en siete días construí una trampa con espinas de coral y pensé ‘si, esto debe funcionar’, pero no funcionó”.

“Un día estaba caminando alrededor de la isla, buscando algunos cangrejos y vi lo que parecía ser un madero al fondo de este árbol. Entonces escuché un balido, es decir, era una cabra. Había comido las hojas pero sus cuernos se quedaron atrapados y el animal entró en pánico. Era una cosa masiva, como de 40 a 50 kilos de carne, por lo que lo golpeé en la cabeza con una concha hasta que lo maté. Me llevó 15 minutos y fue terrible. Me mostró qué lejos estaba de ser capaz de cazar”.

Pasaron dos años y todo cambió: “La parte física fue dura pero en última instancia buena. Hice una serie de ejercicios en la playa diariamente, lagartijas, sentadillas, correr por 300 metros. Me hice más fuerte. Los problemas estaban en todos lados. Mi mente estaba absolutamente sola y empezaba a dudar con respecto  que me fuesen a encontrar alguna vez. Si uno está en una isla desierta y empieza a hablar consigo mismo, es sin duda un síntoma de que las cosas no están bien”.

“Hice un letrero pidiendo ayuda que tenía unos 3 metros de alto, pero parece que no era suficientemente grande, por lo que decidí hacer otro limpiando el espacio en la playa y encontrando los materiales para que éste se pudiese ver. Me llevó un par de semanas esto (ver imagen ilustrativa). Mi esperanza era que tal vez un avión pasara pero en todo el tiempo que estuve en la isla jamás vi pasar un solo avión. No obstante, no me rendí”.

Un par de años después: “Me levanté una mañana por el sonido de un avión que volaba inusualmente muy bajo y no podía creerlo. Parecía un sueño. Corrí a la playa gritando y moviendo mis brazos como una lunática. El avión voló dos o tres veces más y entonces lanzó un pequeño paquete. En éste había un radio, agua fresca y un pequeño botiquín médico. Prendí el radio y escuché la primera vez humana por años. Hablamos lo que pareció una eternidad. Le pregunté a mi interlocutor cómo es que me habían hallado. Contestó: ‘Un chico de Minnesota halló tu señal de SOS a través de Google Earth'”.

Y termina: “Yo no sabía lo que era Google Earth, pero le estoy eternamente agradecida”. ¿Demasiado extraño para ser real?  Según el sitio Waffles At Noon, todo es un engaño que se viralizó.

Referencias:

News-Hound

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