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Entregan el Premio «Fronteras del Conocimiento» a científicos del cómputo cuántico

Charles Bennett, Gilles Brassard y Peter Shor han recibido el Premio BBVA Fronteras del Conocimiento, por sus avances y contribuciones en el campo de las tecnologías cuánticas.

Los premios son una de las maneras más simples de reconocer el trabajo de las personas. Hay desde luego, niveles en todo esto.

Se dan premios a los mejores empleados, por ejemplo, o bien, ya en otro nivel, a los avances y contribuciones en las diferentes ciencias, exactas y sociales. Por ejemplo, el Nobel es uno de los más prestigiosos, el cual se entrega cada año.

Sin embargo, algunas empresas han definido premios, como lo hizo Nobel, originalmente. Por ejemplo, la compañía de relojes Rolex entrega un premio a la iniciativa y ya tiene unos 40 años de haber sido creado.

Otro premio es el de la institución financiera BBVA, quien ha definido un premio a las fronteras del conocimiento, que busca galardonar a quienes contribuyen en ciencia básica en todas las ramas de la misma.

Este galardón nació en el 21008 y reconoce las contribuciones en la investigación científica y en la creación cultural. Este año llega a su décima segundas edición.

Los galardonados 2020

Este año el Premio se ha dado a Peter Shor, ahora profesor de matemáticas aplicadas en el MIT, Gilles Brassard, quien es jefe de investigación en la Ciencia de la Información Cuántica, en la Universidad de Montreal y Chalres Bennett, quien trabaja en IBM Research.

Brassard

De acuerdo al BBVA: «El trabajo de los galardonados abarca múltiples disciplinas y reúne conceptos de las matemáticas, la física y la informática. Sus ideas están jugando un papel clave en el desarrollo de tecnologías cuánticas para la comunicación y la computación».

Bennett

Los laureados son científicos de alto nivel, cuyo trabajo ha sido constante por muchos años. Por ejemplo, Bennet y Brassard inventaron la criptografía cuántica en los años 1980s, para asegurar la inviolabilidad de los datos en las comunicaciones.

Su protocolo, BB84, el cual se considera la primera aplicación práctica de la ciencia de la información cuántica, incide en la seguridad de todas las comunicaciones y transacciones por Internet, y se basa en la existencia de problemas matemáticos que la computadora no puede resolver.

Shor

Pero la importancia de este trabajo llegó unos 10 años después, cuando Shor creó un algoritmo que lleva su nombre, que descubrió que una computadora cuántica hipotética podría hacer inútiles los esfuerzos de cifrado de los sistemas criptográficos tradicionales. En el siguiente video el propio científico habla de esto:

La clave de la criptografía

«Los sistemas criptográficos actuales dependen de la dificultad para factorizar números. Si se puede hacer esta labor rápidamente, se puede romper cualquier sistema de cifrado. Lo que hemos mostrado es que la computadoea cuántica podría factorizar números muy rápidamente.

Por supuesto, nadie ha podido hoy construir una computadora cuántica lo suficientemente grande para esta tarea, y es probable que pasen años, e incluso décadas, para lograr esto», indica Shor.

Hay que decir además que Shor tiene otra enorme contribución que es la corrección de errores cuánticos, que de acuerdo al comité de BBVA: «es un requerimiento esencial para permitir y escalar los cálculos cuánticos».

Y es que las computadoras cuánticas son, por su propia naturaleza, expuestas a un gran volumen de ruido, lo que es la fuente de numerosos errores. Antes de los hallazgos de Shor, no se creía posible el aislar las computadoras cuánticas para erradicar los errores que podrían ocurrir. Shor lo expresa así en el video:

«Todos pensaban que no se podían corregir los errores en las computadoras cuánticas porque en el momento que se intentara medir el sistema cuántico, lo estaríamos alterando.

En otras palabras, si se trata de medir los errores para corregirlos, se disturba el sistema y el cálculo se interrumpe. Mi algoritmo mostró que se puede aislar y hallar el error, preservando la computación», dice Shor.

Es evidente que las computadoras cuánticas todavía están dando sus primeros pasos. Por ejemplo, Shor cree que pasarán entre 5 y 10 años hasta que una computadora cuántica haga algo realmente útil y que se tengan aplicaciones revolucionarias, por ejemplo, en el caso de la biomedicina.

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