El poderoso telescopio espacial Hubble ha visto la explosión de una supernova, que está a unos 10 mil millones de años luz. Esta explosión, conocida como una enana blanca o una supernova del tipo Ia, es el objeto más distante que el ser humano ha podido ver a la fecha.

Cuando una enana blanca explota, su muerte es tan brillante que se puede detectar la luz a lo largo del Universo. Una nueva observación hecha con el Hubble, identificó a la supernova Ia como la más alejada del Universo, a una distancia de 10 mil millones de años (el Universo, se sabe, tiene unos 14 mil millones de años de existencia). De acuerdo con la tradición en la astronomía norteamericana, el evento se denominó Woodrow Wilson, quien fue el presidente número 28 de los Estados Unidos. El récord anterior era de la supernova Mingus, con una distancia de 350 millones de años luz de la Tierra. Las enanas blancas son el resto de estrellas con masa similar a la del Sol.

Se conocen solamente ocho supernovas enanas blancas que están más allá de los 9 mil millones de años luz. Algunas supernovas que colapsan en su núcleo generan enormes explosiones de estrellas muy masivas, y que han sido registradas más allá de la Supernova Wilson. Como estas explosiones pasan siempre de manera parecida, los cosmólogos las usan para medir la expansión del Universo, su razón de cambio.

Los astrónomos han hallado este violento evento comparando la luz de varias exposiciones de la misma trayectoria en el cielo, conocidas como CANDELS (el Cosmic Assembly Near-infrared Deep Extragalactic Legacy Survey). La brillantez fue tal que la distancia a la que apareció la supernova Wilson mejoró la luminosidad de la galaxia que la hospeda. Los investigadores restaron la luz de la galaxia sin la supernova de la combinación supernova-galaxia y entonces analizaron la luz residual llegando a identificar a la supernova como una del tipo Ia. El universo tenía unos dos mil millones de años cuando la supernova Wilson explotó. Desde luego, lo que los astrónomos ven ya pasó hace unos 10 mil millones de años.

Referencias:

Cornell University Abstracts