Apple aumentó un 10 por ciento los pedidos de componentes que necesita el nuevo iPhone, a fin de crecer la producción, de acuerdo con fuentes cercanas a la cadena de suministro en Taiwan.

Se cree que esta decisión podría estar influenciada por el problema que enfrenta Samsung por las explosiones reportadas en los Galaxy Note 7 y la consecuente recolección de equipos.

La situación podría favorecerles e incrementar el interés y la demanda por los nuevos iPhone y la única forma de cubrir esa demanda adicional sería aumentando la producción.

Sin embargo, consideremos que las ventas del iPhone 6s fueron, cuando menos, decepcionantes. Apple vendió 51.2 millones de iPhones durante el primer trimestre del año, 10 millones menos de lo que vendió en el mismo periodo de 2015.

Tim Cook, CEO de Apple, en su momento explicó que eso se debió a que las generaciones intermedias, las «s», suelen vender menos que el cambio de generación.

Pero por más normal que esto resulte para la compañía, los malos resultados iPhone 6S arrastraron los ingresos de Apple al caer por primera vez en 13 años.

Como sea, hay opiniones encontradas. Están quienes señalan las facilidades que grandes canales de venta para Samsung, como Amazon y T-Mobile, han dado a sus clientes al recibir de vuelta el Note 7 y reembolsar el 100% de su compra.

Factores como ése podrían ocasionar que algunos consumidores se olviden del Galaxy y opten por el nuevo iPhone.

¿Será?

Referencias: The Next Web, CNN Money