El 24 de junio de 1947, Kenneth Arnold, un piloto privado de Boise, Idaho,  dijo haber visto 9 objetos inusuales volando en cadena cerca de Mount Rainier, Washington, mientras se encontraba buscando una aeronave militar extraviada, a bordo de un CallAir A-2. Describió los objetos como sumamente brillantes por el reflejo de la luz solar, con un vuelo errático («como la cola de una cometa china») y con una «tremenda velocidad». Y a partir de este reporte hemos tenido 68 años de múltiples reportes de objetos voladores no identificados, OVNIs, amén de una buena cantidad de fotografías y videos que según los que creen en este tema, es prueba fehaciente de que los extraterrestres ya están en nuestro planeta.

Hay que aclarar que en el cielo eventualmente aparecen fenómenos que no son fáciles de explicar aunque probablemente la inmensa mayoría sean eventos naturales. Sin embargo, el hecho de que existan fotos de naves voladoras, luces que se mueven a disparatadas velocidades, siembran la duda de qué son esas cosas que vemos en el cielo. Por ello tenemos en México a Jaime Maussán, el «investigador» del fenómeno OVNI que más adeptos tiene. El periodista dirige y produce un programa pseudo-científico llamado «Tercer Milenio», donde una vez por semana su equipo de investigadores, junto con él, muestran pruebas «irrefutables», «sorprendentes», que no dejan duda de que hay seres no humanos que nos están ya visitando de allende nuestro planeta. La verdad, sin embargo, es que aa lo más muestran siempre imágenes borrosas, filtradas con Photoshop (con el efecto de solarización, el cual les parece fantástico), para demostrar que estamos ante una presencia extraterrestre, no nos quepa duda.

Hce unos pocos días, nuestro OVNI-ólogo de cabecera se presentó en el Auditorio Nacional, en donde en una conferencia magistral, mostraría ahora sí, pruebas irrefutables, que no dejan lugar a dudas, de que la presencia extraterrestre ya ha estado en este planeta y que los poderosos gobiernos del mundo han escondido porque probablemente los seres humanos no podrían lidiar con esta verdad. Para ello Maussán trajo a una serie de personajes para acompañarse de ellos y que diesen su testimonio: James J. Hurtak, Paul T. Hellyer, Thomas J. Carey, Donald R. Schmitt, Edgar Mitchell y los doctores José de Jesús Zalce Benítez, Luis Antonio De Alba y Richard Dolan.

Jaime Maussán entonces platicó la historia de cómo se hallaron unas dos diapositivas, dos para ser exactos, de cuerpos de extraterrestres hallados en la supuesta caída de un platillo volador en Roswell, Estados Unidos, uno de los episodios más nombrados por los amantes del tema. Dijo que las mismas se hallaron en una casa en Estados Unidos, perteneciente a una familia que halló esas viejas fotos y que unas en particular, estaban como separadas, empacadas aparte. La señora que vivía en esa casa, Hilda Blair, habría tomado estas fotos y nunca las dio a conocer. Pero claro, Maussán y sus audaces investigadores supieron del asunto, investigaron, armaron el tinglado en el Auditorio Nacional, llenaron en un 70% el mismo, y entonces se mostraron las extraordinarias evidencias. Ahora sí, a ver quién las refuta.

Las diapositivas muestran una especie de cadáver de un extraterrestre, pero podría ser cualquier cosa, desde un esqueleto falso hasta una persona que hubiese sufrido en su vida serias enfermedades degenerativas. El maestro en medicina forense de la Escuela Médico Naval de México, Jesús Zalce Benítez, dijo que las anomalías del cuerpo de las diapositivas no tiene ninguna compatibilidad con la vida humana. Tras analizar el cuello, pelvis, tórax, cabeza y las extremidades de la foto, se descubrió que dicho ser tenía 8 malformaciones como acortamiento de miembros, frente abombada, depresión nasal, estatura baja (de 1.20 a 1.30 metros) o macrocefalia (cabeza de mayor tamaño al habitual). O sea, el experto en medicina forense, viendo una diapositiva, llegó a esta tremenda conclusión.

Pero dos diapositivas no justificarían probablemente el costo de ir a ver a Maussán y amiguitos al Auditorio Nacional. Por ello, nuestro sagaz personaje decidió hacer una animación holográfica que mostrara al supuesto extraterrestre casi en 3 dimensiones. Bueno, al menos esto ya pagó el boleto, quiero creer. He aquí el video de alguien que sí fue a ese evento:

Pero más allá de todo esto, ¿se le puede creer algo a Maussán? Es de dudarse. Hay muchos eventos anteriores que lo demuestran como un farsante. ¿No trajo una vez a un gringo que decía tener un brazalete para efectos de una supuesta tele-transportación? ¿No lo presentó en el programa Otro Rollo, en donde trajeron a unos payasos vestidos como en Hombres de Negro para que vigilaran en todo momento el portentoso brazalete? ¿Y se pudo tele-transportar alguien? No. Un fraude absoluto. Pero no contento con eso, Maussán en alguna otra ocasión presentó un asombroso video donde una joven mujer está en un helicóptero volando cerca de las ya desaparecidas Torres Gemelas. Ahí de pronto se ve un platillo volador. La mujer lo señala. El platillo se mueve hacia otro lado. La mujer vuelve a apuntar y entonces la supuesta nave se va frente al helicóptero y escapa a velocidades prodigiosas. Bueno, pues Maussán dijo en esa ocasión que probablemente esa nave estaba ya avisándonos de lo que pasaría con las Torres Gemelas en el 2001.  Claro, semanas después se supo que ese video era de una cadena de televisión norteamericana que transmite series de ciencia ficción. ¿No que eso ya era una prueba irrefutable? Pues no, tampoco lo fue.

Y también podría hablarles de cuando Maussán afirmó que había contactado a un joven que decía que tenía encerrado en su computadora a un ente, el cual se comunicaba a través de la máquina. Pobrecito Maussán. Tuvo que llegar alguien a explicarle que se trataba del programa Lisa, el cual ya hablamos aquí.

Lo que sí queda claro es que Maussán dice reiteradamente tonterías que quiere ponerles bajo el halo de la ciencia, pero el señor no tiene idea de que el quehacer científico que de entrada, no se hace de testimonios y menos de videos falsos. Vamos, que Jaime Maussán ha hallado un modus vivendi con estas pláticas, con su programa de TV que promueve en sumo grado la charlatanería. Es su negocio y lo ha sabido explotar. Más allá de eso, pues es un fraude monumental.