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Ya hoy todos sabemos del enorme error que ocurrió al final de la ceremonia de la entrega del Óscar a la mejor película. Una lectura de un sobre equivocado, la edad de los presentadores, error al darles un sobre que ya no correspondía, etcétera. El asunto es que todo eso quizá se pudo haber evitado si la tipografía de las tarjetas ganadoras hubiese sido más clara.

Warren Beatty explicó -en medio del caos que ocurrió cuando los productores de La La Land le indicaron a los verdaderos ganadores del error- que les habían dado un sobre equivocado. De hecho, Beatty no sabía a ciencia cierta qué hacer y no se le ocurrió mejor idea que hacer que Faye Dunaway dijera al ganador.

De lo que supuestamente habría sido una introducción graciosa al premio final, se convirtió en un espantoso error que demérito la de por sí aburrida ceremonia, haciendo que los ganadores no tuviesen el brillo del momento, entre tantas cosas que pasaron en el auditorio donde se celebró la gala. Éste es el primer error de esta naturaleza en 88 años de entrega de la estatuilla.

Pero probablemente, más allá de explicar este error, pudo haberse evitado si se hubiese usado la tipografía adecuada. “La tipografía es el arte y la técnica de acomodar las letras para hacer que el lenguaje escrito sea legible y atractivo para ser leído”, de acuerdo con la Wikipedia.

De acuerdo a las imágenes presentadas, es claro que la tarjeta donde se pone al ganador, es legible. Sin embargo, el peso visual de la palabra “Moonlight” y la de los productores es la misma y se fusionan en algún sentido. Finalmente, la tarjeta original no menciona qué premio se está otorgando.

Si pensamos que es una ceremonia que lo ven millones de personas, resulta ridículo que no hayan puesto (ni siquiera en letras chiquitas), el premio que se estaba otorgando. Una tarjeta bien diseñada hubiese evitado todo el problema. Vamos, que gran ceremonia de estos premios y se les olvidó a los auditores que tenían los resultados, hacer tarjetas claras y absolutamente legibles.

Parece ser que contratar a un diseñador gráfico podría haber evitado todo este dislate en la entrega del Oscar. Pero quizás no hubo presupuesto para ello.

Otro error lamentable ya ocurrió en el concurso Miss Universo en donde la tradición indica que el locutor del evento menciona al segundo lugar. Pero hubo no sé qué extraña confusión y entonces le dieron el premio a la que no tenía que ganar. Hubo que hacer las aclaraciones del caso y de nuevo, el feo error le quitó lucimiento y brillo al espectáculo que, de nuevo, ven millones de personas.

Así las cosas, estos errores se convertirán eventualmente en anécdotas mientras se sigan transmitiendo estos espectáculos, pero la realidad es que hoy por hoy deja un mal sabor de boca a los que organizan un espectáculo de esta naturaleza.

Referencias: Medium Freecodecamp 

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