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Relojes_suizos

Históricamente, los suizos han sido los reyes en la fabricación de relojes a nivel mundial, pero en los años 80 sufrieron una severa crisis cuando llegaron, principalmente de Japón, los relojes de cuarzo.

Esto pasó principalmente porque los fabricantes suizos tradicionales subestimaron el poder de aquellos relojes digitales que se popularizaron rápidamente y que casi lograron que fuera un inadecuado acto de la moda portar en la muñeca un reloj de manecillas.

Los relojes de pilas de finales de los 80 eran más confiables que los mecánicos, tenían modernas funciones –como dar la fecha y hasta una calculadora con agenda- y sus diseños eran modernos y hasta juguetones. Todos los amaban.

Pero hoy, la industria relojera “tradicional” viene de varios años de recuperación y logró posicionarse exitosamente en el mercado de lujo, siendo México uno de los lugares donde más clientes pagan por portar los más excéntricos modelos (varios relojeros me han dicho que los mexicanos aman los relojes más grandes, brillantes y llamativos como en ninguna otra parte del mundo).

Y es que hoy, donde el teléfono celular, la tablet, la computadora, el tablero del coche y hasta la televisión nos dan la hora permanentemente no sería necesario portar otro reloj en la muñeca, pero como se ha vuelto un accesorio de lujo (y ya no una herramienta como era antes) todos desean tener uno.

Contrario a lo que pasaba en los 80, hoy son los relojes tradicionales los más valorados en el mercado, e inclusive en Estados Unidos son quienes trabajan en la industria de la tecnología quienes más aprecian el valor de poseer uno de estos complejos mecanismos de precisión hechos a mano.

Desde hace unos meses, empresas como Samsung, Apple y Motorola han presentado todo tipo de smartwatches, que no son más que una extensión de las funciones del teléfono celular y que no son necesariamente bonitos, pero se convierten en un inexplicable objeto de deseo (a mí me gustan, pero estoy convencido de que no lo necesito… de hecho, hace como cinco años que no uso reloj).

Y parece que esta nueva revolución de la industria no asusta a los relojeros suizos, quienes ya llevan casi una década fabricando relojes inteligentes y hasta han presentado nuevos jugadores, como es el caso de la empresa Hyetis (hyetis.com), cuyo modelo estrella cuesta unos mil 200 dólares, no necesita que se le dé cuerda, tiene GPS, audífonos, cámara… y en fin, es uno de los primeros smartwatches suizos que salen al mercado.

También los estudios de mercado en Estados Unidos señalan que la mayoría de las personas siguen amando a los relojes tradicionales, por lo que hoy se ve lejos una crisis de los relojes suizos como aquella de los 80, también porque han sabido reunir en un balance casi perfecto la más avanzada tecnología con formas tradicionales de fabricación.

Otra innovación que emprendieron los suizos es que para que un reloj pueda tener el sello de “Swiss Made” se modificó la ley local, y hoy se permite que hasta 40 por ciento del valor del reloj provenga de otro país, pero eso sí, 100 por ciento de sus componentes clave y el ensamblaje deberán seguir haciéndose en Suiza.

Esto hace que la industria relojera suiza esté viva y con buenas expectativas, gracias a que aprendió que debe adaptarse a los nuevos tiempos y que puede hacerlo sin perder su esencia.

Hace unos días, Louis-José Touron, Embajador de Suiza en México, dijo que la industria relojera de su país abastece 50 por ciento de toda la producción de relojes a nivel mundial, además de que los relojes inteligentes ya se integraron a la oferta de la industria suiza, por lo que es una buena oportunidad para llegar a los clientes más jóvenes.

Esto lo dijo el Embajador durante una reunión que organizó hace unos días en su residencia, a la que asistieron empresas suizas como Richemont, Swatch y Victorinox, además de representantes de medios de información y representantes del mundo diplomático con presencia en México, y en la que se habló de la manera en la que los relojeros de ese país ven al futuro.

Así que es interesante aprender de cómo los suizos, basados en lo que aprendieron de una muy mala vivencia, entendieron la manera en la que debían adaptarse a los nuevos tiempos para mantenerse a la vanguardia. La relojería es una industrias tecnológicas con siglos de experiencia, por lo que difícilmente algún otro invento termine con ella… al menos en el corto y mediano plazo.

Ojalá las industrias en México, como por ejemplo la petrolera, aprendieran de suiza cómo deben mantenerse a la vanguardia y no aferrarse a discursos conservadores y paternalistas que apuestan al pasado en vez de ver al futuro. Nomás digo.

Así de simple.

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