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Drones

Por fin llegó Navidad, lo que significa que en las siguientes horas millones y millones de regalos serán repartidos a los niños (y no tan niños) en todo el mundo, entre los que seguramente se encontrarán juguetes, videojuegos, celulares y, sin temor a equivocarme, drones. Muchos drones.

Así es. Este fin de año los drones se han convertido en el auténtico objeto del deseo de todas aquellas personas que esperan ilusionadas un regalo que les demuestre cuánto es que los quieren sus padres, parejas, amigos o lo que sea.

Al menos en la Ciudad de México (aunque dudo que sea un fenómeno exclusivo de la capital mexicana), las plazas comerciales se han inundado con decenas de modelos de estas aeronaves no tripuladas que son manejadas a control remoto. Entre las distintas opciones que he podido apreciar se encuentran desde los drones más pequeños y sencillos, cuyo precio ni siquiera alcanza los 1,000 pesos, hasta equipos completamente sofisticados que incluyen cámaras 4K, estabilizadores de imagen y potentes motores que alcanzan grandes velocidades y cuyos precios alcanzan, sin problema, los 50,000 pesos y mucho más.

Pero estas ostentosas y poderosas naves no son para el grueso de la población, así que mejor enfoquémonos en los pequeños y medianos drones que, aunque sea con esfuerzos, sacrificios y meses sin intereses, sí pueden ser adquiridos por la clase media de la sociedad mexicana.

Estos drones que ya cuentan con la capacidad de volar a más de 80 o 100 metros, que ya realizan maniobras en el aire y que ya cuentan con cámaras para grabar video o tomar fotografías, comenzarán a inundar el cielo de las ciudades a partir del 25 de diciembre y no se diga después de Día de Reyes (en México la tradición de los Reyes Magos es más fuerte que la de la Navidad). Esto, más allá de cualquier otra cosa, abre el debate sobre si los drones deben de ser puestos en manos de menores de edad y, sobre todo, de los riesgos que implica que varias naves de distintos tamaños estén surcando los cielos.

Y es que esto no es cosa menor. En Estados Unidos la US Federal Aviation Administration (FAA), encargada de regular todo lo relacionado a la aviación, exhortó a todas aquellas personas que estén próximas a regalar o a estrenar un dron a registrarlo aún antes de empezar a hacer pruebas de vuelo. Todo esto debido a que, en Estados Unidos, ya van algo adelantados en cuanto a la regulación y establecimiento de permisos de estas aeronaves.

En México, hace unos meses la Dirección General de Aeronáutica, dependencia derivada de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, hizo público su manual oficial en donde explica qué sí y qué no se puede hacer con estas aeronaves no tripuladas, en dónde pueden volar y bajo qué condiciones; de no respetarlo, se estipulan una serie de multas para los dueños de los drones. Es aquí en donde me pregunto ¿cuántos de los futuros nuevos dueños de drones conocen este manual?, es más ¿los papás o las personas que regalan los drones tendrán conocimiento de su existencia?

No es que sea partidario de que todo en la vida deba de estar regulado por una dependencia gubernamental o cosas similares, pero sí me parece importante hacer énfasis en que, por muy novedosos que sean los drones, no son como esas autopistas, balones, canicas o cualquier dispositivo electrónico que se pueda regular. Los drones involucran temas de privacidad, propiedad privada, espacio aéreo y muchos temas más para los que, me temo, no estamos aún preparados y para los que tendremos que alistarnos rápidamente, ya que los drones ya estarán volando en el cielo.

¿O será que los drones corran con la misma suerte que la gran mayoría de juguetes regalados en estas fechas que tras unos días terminan arrumbados?

Ya lo estaremos platicando en los próximos meses.

Desde la Red…
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