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En el 2003 me compré una Palm Tungsten modelo E. Era a color y tenía 32 MBytes en RAM. Inmediatamente me hice de los programas de ajedrez, algunos otros juegos, programas de apoyo al sistema operativo, etcétera, aunque la idea original era usarla para ajedrez. Me compré -por unos 40 dólares- el Hiarcs para Palm, un programa que ya alguna vez fue campeón del mundo por computadora y que su autor sigue desarrollado aún en estas fechas.

Mi Palm me habrá durado unos cuatro años sin problemas, pero de pronto ya la fuente de poder no cargaba el sistema. Quizás era un falso contacto o se estropeó la propia fuente. El caso es que de repente no tenía Palm pues simplemente se había quedado sin pila. En ese entonces un profesor de la Universidad Iberoamericana (¡saludos José María Campaña!) cargaba su Palm vía un cable USB que había conseguido en México. Por más que busqué el dichoso cable no lo encontré, pero poco tiempo después mi hermano lo consiguió en Estados Unidos y me lo dio. Finalmente podía de nuevo cargar mi Palm.

No sé cuánto tiempo duró la felicidad, pero he aquí que de pronto a la Palm se le acababa la pila muy rápidamente. Y si digo rápidamente, hablo de cuestión de 5 o máximo 10 minutos. Así que si la quería usar, tenía que tenerla conectada permanentemente. Aún así, a pesar de este inconveniente la estuve usando para jugar un match contra los tres programas que tenía a mi alcance en ese dispositivo: Hiarcs, ChessGenius y ChessTiger (este último el más flojo de los tres). Los ratings aproximados de estos programas bien podrían ser 2650 para Hiarcs, 2250 para ChessGenius y 2100 para ChessTiger.

Uno podría preguntarse para qué comprarse un  programa para un dispositivo como la Palm, teniendo programas (incluso gratuitos o de software libre), que bien compiten con los comerciales. La realidad es que la Palm, por ejemplo, está limitada en velocidad de proceso y memoria y por ende, es un rival al que se le puede ganar. Los libros de apertura que tienen estos programas son limitados (frente a los que usan las máquinas de escritorio), por lo que un encuentro, una partida de ajedrez seria, con reloj, como si fuese de torneo, jugando contra la Palm, bien podría ser una actividad mucho más divertida, pues es francamente tedioso perder una y otra vez contra Nimzo, Fritz, Houdini, Komodo o Rybka en la PC.

Como me molestaba el problema de la pila, mandé a arreglar mi Palm y la pila que le pusieron duró poco tiempo. Así que le di una última oportunidad a la maquinita. Me compré una pila por correo y me llegó, directamente de Estados Unidos, con las instrucciones para hacer el cambio. Sin embargo, no solucionó el problema y la pila se descargaba rápida e inexorablemente.

Llegué a la conclusión que tenía que hacerme de otro dispositivo móvil… y después de mucho pensarlo me compré un iPod Touch, el cual facilita las cosas. En la Palm había que entrar a Internet, descargar la aplicación que nos interesara, y sincronizar los archivos de la PC con los de la Palm. Ahora en el iPod Touch se entra a la tienda de Apple y vía WiFi llega de inmediato la aplicación al dispositivo. Desde luego que esto hace la vida más sencilla, además de que el iPod Touch tiene mejores prestaciones de hardware, es más rápido, tiene una mejor pantalla, la cual es capacitiva (desaparece el uso de la pluma stylus), entre otras facilidades.

Estoy muy contento con mi iPod Touch porque prácticamente tengo los programas de ajedrez que tenía en la Palm, nada más que más poderosos. Por ejemplo, me compré el Hiarcs para iPod Touch (unos 100 pesos), que juega unos 2700 puntos Elo. la interfaz es mucho más cómoda y no tengo problemas con la pila, aunque para jugar contra la máquina en partida “de torneo”, necesito tener cargado el dispositivo porque le dura unas dos horas encendido. No me hice del ChessGenius ni del ChessTiger, pero hallé un sinfín de otros programas que juegan muy bien. Vaya, hasta encontré Stockfish, que es tan fuerte como Rybka 4.0.

Sin embargo, resulta que estoy dando unas clases a jovencitos que tienen talento para el ajedrez. Con uno de ellos, que ya es Maestro FIDE, decidí experimentar poniéndolo a jugar una partida contra alguno de los programas que tengo. La primera opción era usar el iPod y alguno de los programas instalados. La segunda opción era ver si podía reinstalar el software en la vieja Palm. para mi sorpresa, pude instalar el ChessTiger (que ahora juega mejor y que es gratis). El ChessGenius no me deja registrarlo (me dice que mi versión es de prueba, con lo cual juega bien como hasta la jugada 15), y el Hiarcs, que compré en su momento. Yo tenía instalada la versión 9.6 pero ya está la versión 13.1. Instalé ésta pero mi registro para poder habilitar toda la fuerza del programa no funcionó. Le escribí al autor de Hiarcs y me dijo que podía actualizar mi software por unos 20 dólares o bien, cargar la versión 9.7 en las Palm con mi registro -que debería de funcionar. Así hice pero hallé que algunas opciones marcan error y la maquinita se rearranca. Instalaré la versión 9.6 y veré si puedo al menos tener el sistema que tenía originalmente.

De nuevo, ¿por qué esta necedad de seguir usando la Palm? Porque está mucho más limitada que el iPod Touch en recursos y por ende, lo hace un rival ajedrecístico que no tiene tantas ventajas contra los seres humanos. Su procesador, por ejemplo, es lento y “apenas” con 32 MBytes de memoria (¡el iPod Touch tiene 8 GBytes de RAM y un procesador que corre siete veces más rápido que la Palm!) y además, como ya dije antes, su libro de aperturas es limitado y no tiene tablas de finales.

Lo interesante del asunto al finaldel día es que parece que se compuso el problema de la pila. La cargué y han pasado días y aún se mantiene indicándome que tiene toda la carga disponible. No sé cuánto vaya a durar esto, pero al menos parece ser que se compuso el asunto. Estaré al pendiente si esto sigue así o si hay cambios, que reportaré en su momento. Por lo pronto, ya puedo poner a mi alumno a jugar contra la Palm y ver qué resultados obtenemos en esta práctica.

Desde la Red…
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