Todos nuestros lectores saben, de una u otra forma, que México está en estado de excepción por un brote de una cepa del virus de Influenza Porcina.

Para empezar, hay que saber que el virus de la Influenza es el causante de lo que coloquialmente se conoce como Gripe y presenta un ciclo anual afectando a gran parte de la población mundial. Afortunadamente, nuestro sistema inmune está adaptado para reconocer y neutralizar los efectos del virus.

La emergencia se dio porque una cepa de el virus de la Influenza que normalmente ataca a los cerdos ha mutado y es capáz de infectarnos y, además de eso, es transmisible de humano a humano.

El virus de la Influenza tiene muchos “componentes”, pero los más identificables son las “espinillas” encontradas en su exterior. Estas son proteínas llamadas peplómeros y hay dos tipos principales: El peplómero HA (hemaglutininina) es responsable de “pegar” al virus a las células víctimas y el peplómero NA (neuraminidase) es el que le permite al virus desprenderse de la célula víctima una vez que termina su misión y lo deja listo para atacar a otras células.

Estas proteínas son un arma de doble filo para el vírus pues son cruciales para la replicación del mismo pero, al mismo tiempo, le permiten al sistema inmune identificarlos y atacarlos. Cuando el virus de la Influenza Humana muta sus proteínas externas, nuestras defensas aún lo pueden reconocer y, eventualmente,  contraatacarán. Si esto no ocurriera el virus no dejaría de replicarse y moriría la persona o animal infectado.

El virus de la Influenza Porcina toma su nombre porque se originó precisamente en los cerdos. Cabe recordar que muchas especies de animales tienen su propio virus de la Influenza y hace pocos años tuvimos otro susto con la influenza aviar.

El principal temor de los científicos con estos dos virus es que al haber “saltado” la barrera de las especies  y ser capaces de infectarnos, no hay certeza sobre la efectividad de la respuesta de nuestro sistema inmune.

Esta incertidumbre proviene porque, mientras el virus de la Influenza Humana es totalmente reconocido por nuestro sistema inmune sin importar las mutaciones, la gripa aviar y porcina no son reconocidas y atacadas tan oportunamente porque nuestra evolución no incluyó la presión de estos virus en particular.

Estos virus han tenido la oportunidad de evolucionar para incluírnos entre sus víctimas a través de miles de años al aumentarse el contacto entre los humanos y los animales portadores. En el pasado ésta situación no era tan alarmante: una aldea infectada moría en el aislamiento y con ella el virus. Hoy, es un tema de preocupación internacional debido a que un viajero puede ser infectado en una región y volar miles de kilómetros a otra mucho antes de que empieze a experimentar los primeros síntomas.

La vacuna para este virus apenas se está desarrollando y debe de pasar por diversas fases y en promedio tardará 4 meses en estar disponible.

Estas vacunas se fabrican en huevos de pollo fertilizados y es un método caro y poco eficiente pues se requiere predecir qué virus será el que afecte a la población y entonces cultivar el mismo en los huevos de pollo.

El problema viene cuando estos virus son, por si mismos, fatales para los embriones de pollo. Y aunque se estén desarrollando nuevos métodos, estos no estarán disponibles pronto.

Éstos nuevos métodos pretenden desarrollar las vacunas a nivel celular en lugar del huevo fertilizado lo cual reduciría tanto el tiempo de producción como el tamaño de las instalaciones requeridas para su fabricación.

Este proceso implica la inserción de la secuencia de la proteína H (hemaglutinina) del virus de la Influenza Porcina en un Adenovirus (el vírus del resfriado común) haciendo que el adenovirus produzca hemaglutinina que son reconocidas por el sistema inmune. Hasta el momento sólo se han probado en pollos y ratones.

Este brote es bastante serio pero por el momento no hay que preocuparse demasiado pues hay personas que durante toda su vida se han preparado para este tipo de eventos y actualmente están trabajando a marchas forzadas para detener el avance del virus.

Ojalá que este artículo te haya dado información útil sobre la ciencia detrás de la Influenza.

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