En los años ochenta del siglo pasado, los programas de ajedrez empezaron a hacer sus pininos. Jugaban entre ellos en «campeonatos mundiales», primero de microcomputadoras y poco después quitándoles esta restricción, es decir, podía competir cualquier computadora, desde una pequeña de 8 bits hasta una supercomputadora como la Cray. No había ya impedimentos. En ese entonces se reunían en algún hotel los científicos que se dedican a este tipo de programación e incluso por años se tuvo el esfuerzo de Ken Thompson, uno de los creadores de Unix, que con su máquina con hardware dedicado, fue campeón mundial de computadoras por un par de años.

 

«Belle», como se llamaba la máquina de Thompson y Condon, patrocinada por los Laboratorios Bell fue -de hecho- la primera computadora que obtuvo el título de «Maestro Nacional» en los Estados Unidos. Un detalle simpático es que en ese entonces algunos grandes maestros iban a ver las partidas de las máquinas de ese entonces y esbozaban una sonrisa ante la ingenuidad de sus jugadas, pero uno9 de los programadores advirtió: «hoy se rién de nosotros, mañana van a venir a pedirnos consejo».

Pero han pasado ya muchos años y los avances del cómputo han permitido que hoy en día podamos disfrutar de programas que juegan un ajedrez de primerísimo nivel, incluso en máquinas relativamente económicas. Una PC de 3 GHz de velocidad y con 4 GB de RAM es suficiente para poner un programa que compita ya al tú por tú con el campeón mundial humano. A ese nivel está el ajedrez computarizado.

Sin embargo, los programadores siguen afinando sus códigos y en la temporada número 7 del torneo por computadoras TCEC, Komodo resultó el campeón del mundo y además, se convirtió en el programa con más alto rating entre computadoras. La nueva versión del ganador juega un ajedrez excepcional y la historia de su desarrollo ya la hemos relatado aquí mismo en unocero.

Curiosamente, ya no se juega el campeonato mundial de máquinas en un hotel, sino que los programadores mandan sus creaciones y éstas se ejecutan en una máquina, la cual hace jugar a los diferentes motores de ajedrez entre sí durante días. Así, pueden jugar muchas partidas en relativamente poco tiempo. Quien hace esta tarea es Martin Thoresen, quien precisamente organiza y mantiene TCEC (Thoresen Chess Engines Competition). El sistema para elegir al mejor programa se organiza por temporadas que llevan varias etapas y que duran de 3 a 4 meses cada una. La temporada 7 se completó en diciembre del 2014 y la ganó Komodo con 33.5 puntos contra 30.5 puntos en una súper final contra Stockfish (un programa de código abierto y gratuito a todo esto, que incluso puede conseguirse para los teléfonos Android,  como DroidFish, y supongo que para iOS debe ya existir también.

Cabe recordar que Komodo empezó a trabajarse en el 2007, como un esfuerzo conjunto del programador Don Dailey y el gran maestro Larry Kaufman, quien fue miembro del equipo que creó Rybka 3, un programa que fue el campeón mundial antes de Komodo. Este trabajo de Dailey, quien ya falleció, no es gratuito, sino que es un producto comercial y su última versión, Komodo 8, se vende por unos 60 dólares. La versión anterior, Komodo 5.1 es gratuita para descargar (si se usa Arena, se puede descargar esta versión e instalarla en esta interfaz). Komodo 8 está disponible para Linux, Mac, Windows y Android. Es solamente el motor de ajedrez y no tiene interfaz gráfica, la cual puede usar Chessbase, Arena o Fritz.

Stockfish, como dijimos, es de código abierto y gratuito, desarrollado por Tord Romstad, Marco Costalba y Joona Kiiski, y está disponible para Windows, OS X o Linux. También corre en iOS y Android y requiere de una interfaz compatible como las que ya hemos mencionado.

Referencias:

TCEC
Komodo
Stockfish