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Un aclamado científico dice que un cerebro artificial humano podría ser construido en algo así como diez años. Henry Markram, director del proyecto Cerebro Azul dice haber ya simulado los elementos del cerebro de una rata. En base a esa experiencia considera que un cerebro sintético podría ser de uso particular para encontrar tratamiento a enfermedades mentales.

Markram ha dicho que alrededor de dos mil millones de personas sufren de algún tipo de discapacidad cerebral (aunque me parece que hablar de algo así como el 25% de los humanos que habitamos el planeta, es demasiada gente. Ese dato me parece falso), y piensa que es posible construir un cerebro humano en un tiempo como de unos diez años.

El proyecto Cerebro Azul se lanzó en el 2005 por la EPFL (École Polytechnique Fédérale de Lausanne), de Suiza. Su objetivo es el de hacer ingeniería en reversa al cerebro de un mamífero. En particular, el equipo de trabajo se está enfocando a la columna neocortical, que son unidades repetitivas de los cerebros de los mamíferos, también conocido como neocorteza. Así, el equipo está tratando de hacer ingeniería en reversa del cerebro. Markram explicó: “Es un nuevo cerebro. Los mamíferos lo necesitan para lidiar con la paternidad, las interacciones sociales y las funciones cognitivas complejas“. Y añade: “fue tan exitoso en su evolución de manera que del ratón al hombre se ha expandido alrededor de mil veces en términos del número de unidades para producir un organo casi temible… Y la evolución continúa, evolucionando a enormes velocidades“. (De nuevo, me parece que el científico exagera en esto).

En los últimos 15 años, Markram y su equipo han disectado la estructura de la columna neocortical: “es como catalogar un pedacito del bosque -cuántos árboles tiene, de qué forma son, cuántos hay de qué tipo, cuál es la posición de los árboles“, comentó el investigador indicando que “todo esto es más que catalogar porque tenemos que descubrir y describir todas las reglas de la comunicación, las reglas de la conectividad“.

Actualmente el proyecto tiene un modelo en software de “decenas de miles” de neuronas, cada una de las cuales son diferentes, pero que nos permiten construir digitalmente la columna neocortical artificial. Y aunque cada neurona es única, el equipo ha hallado que los patrones de la circuitería en diferentes cerebros tienen patrones comunes. “Incluso si los cerebros son pequeños, grandes, con diferentes morfologías de neuronas, hemos encontrado que todos comparten el mismo tejido. Pensamos que esto es específico de las especies lo cual podría explicar por qué no podemos comunicarnos entre ellas“, comentó el científico.

De acuerdo a Markram, para que el modelo cobre vida, el equipo tiene que alimentarlo con un par de algoritmos en una supercomputadora: “Se necesita toda una laptop para hacer todos los cálculos de una neurona, por lo que se necesitan diez mil laptops para el cerebro artificial“. Obviamente el equipo del proyecto Cerebro Azul usa una máquina IBM Blue Gene, con 10,000 procesadores.

Sin duda que si todo esto llega a buen fin tendremos más claro cómo son las enfermedades cerebrales. Se podrían hacer simulaciones para obtener pistas de cómo se comporta el cerebro. Por ejemplo, podría mostrársele una fotografía de una flor y ver qué actividad neuronal ocurre. Markram indica que “al excitar el sistema, éste crea su propia representación de dicho evento“. En última instancia, la meta final sería extraer las representaciones del cerebro y proyectarlas de manera que los investigadores pudiesen ver cómo el cerebro percibe el mundo. Otras aplicaciones sería modelar cerebros en apariencia menos complejos y así crear el “arca de Noé” de los investigadores para construir modelos animales.

Fuente: BBC

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