BitCoin fue probablemente la primera criptomoneda, la cual en principio no iba a estar atada a ninguna institución financiera central y con mecanismos que hacían factible ver el comportamiento de la criptodivisa, siendo éste totalmente transparente para todos los usuarios. Con este ejemplo, empezaron a surgir otras divisas de esta naturaleza pero de acuerdo a un estudio de BitCoin.com, el 46% de estas nuevas criptomonedas (unas 902) han fallado totalmente. De ésas, 142 jamás lograron la cantidad de dinero necesaria para poderse fundar adecuadamente y unas 276 se han desvanecido poco a poco o peor aún, se han convertido literalmente en fraudes.

Pero el número de víctimas podría ser mayor en la práctica. Otras 113 criptomonedas han dejado de tener actividad en las redes sociales (un posible signo de que ya están muertas), o bien, cada vez tienen menos personas que las adoptan. De los sobrevivientes, apenas unas pocas monedas han logrado acumular unos 10 millones de dólares.

No es ciencia espacial entender por qué estas monedas han tenido dificultades. Excluyendo los fraudes, muchas monedas se quieren basar en actividades como la odontología, los bienes raíces o la mensajería y todas estas actividades no han logrado grandes audiencias. Otras criptodivisas no tienen ninguna ventaja sobre el dinero real y quizás por ello poco caso les hacen.

Las criptomonedas y los fraudes cibernéticos

Así que con este panorama hay que irse con pies de plomo cada vez que alguna empresa anuncia su nueva criptomoneda. Kodak, por ejemplo, ya lo hizo y subieron sus acciones momentáneamente, pero esto no significa nada. Habría que esperar y ver qué tanto se estabiliza el comportamiento de estas nuevas divisas virtualess para ver si vale la pena invertir en ellas.