La actividad solar ha desencadenado un incremento masivo en las auroras polares en Júpiter, de acuerdo a un estudio basado en los datos recolectados por el Observatorio Chandra-X. Las partículas cargadas debidas a una poderosa tormenta solar hicieron notar un show de luces impresionante al llegar al planeta gigante en octubre del 2011.

Las auroras en Júpiter difieren de las observadas en la atmósfera terrestre. Por una parte, en Júpiter son mucho más poderosas y además, el propio planeta puede generarlas sin ayuda de influencia externa. Júpiter gira sobre su eje muy rápidamente, completando un giro completo cada 20 horas, aproximadamente. En este giro el planeta arrastra a su propio campo magnético.

Este proceso genera cerca de 10 millones de volts, creando partículas cargadas que interactúan con la atmósfera del gigante gaseoso para así crear auroras constantes. El satélite Io de Júpiter, también tiene influencia en las auroras pues introduce una gran cantidad de sulfuros y iones de oxígeno en la atmósfera de Júpiter.

Este nuevo estudio revela que además de estos factores, la actividad solar puede actuar como un catalizador para las auroras boreales significativas en rayos X. En la medida que las tormentas solares o el desalojo de material del Sol en las llamadas Coronal Mass Ejections (CMEs), intensifican los vientos solares que están en todo el sistema solar y que interactúan con la magnetósfera de Júpiter.

Los investigadores indican que los vientos solares, que son muy poderosos, tienen la capacidad de recorrer la frontera de la magnetósfera del gigante gaseoso en millones de kilómetros, creando una fantástica aurora de rayos X en el proceso, cosa que ha sido observada por el telescopio Chandra, que trabaja en algunos de sus instrumentos precisamente en el rango de los rayos X.
Referencias:

NASA 
Gizmag