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De acuerdo con un nuevo estudio de la Universidad de Arizona, que explora la percepción psicológica de la propiedad de los libros electrónicos, estos no se sienten como propios para muchas personas. El estudio encontró que los consumidores de todas las edades, de libros electrónicos, perciben la propiedad de los libros electrónicos de manera diferente a los libros físicos y que esto podría tener connotaciones importantes para quienes están en el negocio de la venta de libros digitales.

“Hemos visto lo que hemos llamado propiedad psicológica, lo cual no está atado necesariamente a la posesión legal o a los derechos legales, sino a la percepción de que ‘esto es mío'”, dice Sabrina Helm, profesora asociada quien investiga la percepción y comportamiento de los consumidores. El sentido de la propiedad psicológica se basa en tres factores primarios: cuando se siente que se tiene control sobre el objeto que posee, cuando el uso del objeto define quienes somos y cuando el objeto ayuda a dar un sentido que corresponde en la sociedad, dice Helm.

“La propiedad psicológica es importante en la percepción de las personas sobre cómo valoran ciertos productos, servicios u objetos” y agrega: “en el contexto de productos digitales, pensamos que podría ser apropiado ver a las personas sobre cómo toman la propiedad de algo que simplemente no está ahí, que es un archivo en la computadora o en un dispositivo, o bien, está en la nube; es más un concepto que una cosa actual”, indica.

El estudio se publicó en “Electronic Markets”, en donde Helm y colegas midieron datos de cuatro grupos en rangos diferentes de edades, un grupo de los “baby Boomers”, otro de la Generación X y dos grupos de millenials. Estos dos últimos grupos fueron divididos entre estudiantes de universidades y millenials más grandes. Los investigadores moderaron discusiones con los grupos sobre cómo sienten el sentido de la propiedad entre los libros de papel y los electrónicos.

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Los temas más interesantes que surgieron fueron:

  • Los participantes de todos los grupos sintieron un sentido acotado de la propiedad de los libros digitales, basándose en el hecho de que no se tiene control completo sobre el producto. Por ejemplo, expresaron frustración en el hecho de no poder hacer una copia del archivo para ponerlo en diferentes dispositivos.
    En líneas similares, muchos participantes del estudio lamentaron las restricciones sobre el compartir los libros con los amigos, o el poder vender fácilmente los libros, indicando que las ediciones electrónicas se sienten menos valiosas que los libros en papel.
  • Los participantes describieron que se sienten más atados emocionalmente a los libros físicos y dijeron que estos establecen un sentido de propiedad y del ser. Muchos de los participantes hablaron, por ejemplo, de la nostalgia de sus libros cuando eran niños. También describieron las sensaciones de los libros físicos, el olor del papel, por ejemplo, o la experiencia táctil. Los participantes indicaron que de alguna manera su colección de libros físicos expresaban su identidad. Esto no lo sienten con los libros electrónicos.
  • Sin embargo, los minimalistas dijeron que les gustan más los libros digitales porque no ocupan espacio.
  • Muchos dijeron que la experiencia de los libros electrónicos se siente más como si se rentara algo en lugar de comprarlo.
  • Curiosamente, el grupo de más edad expresó que encuentra ventajas al libro electrónico, por ejemplo, que pueden hacer ampliación del texto (zoom), en caso necesario, que además, no pesa pues el lector de libros electrónicos es muy ligero.

“Una de las conclusiones de nuestra investigación fue que los libros digitales y los físicos son productos enteramente diferentes. Los e-books se sienten más como una experiencia de servicio y ofrecen una experiencia más funcional pero los libros en papel involucran todos los sentidos”, dice Helms. La investigadora enfatiza que los libros físicos y los digitales tienen cada uno su lugar. “Son realmente valores diferentes, de los cuales obtenemos diferentes beneficios de ellos”, indica.

El estudio puede consultarse aquí: Sabrina V. Helm et al, Consumer interpretations of digital ownership in the book market, Electronic Markets (2018).

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