Las impresoras 3D empiezan a hacerse más populares. Los costos han bajado y ya se ven aplicaciones y uso a esta tecnología. Muchas de las impresoras caseras 3D, la MakerBot, la Replicator, etcétera, generan la imagen tridimensional a base de capas, las cuales se van formando calentando un rollo de plástico ABS (a unos 270 grados centígrados), y generando un filamento plástico de 0.1 mm. Este filamento entonces va a formando capas y capas de plástico, hasta que crea la imagen deseada.

Sin embargo, a pesar de parecer tener suficiente resolución, el proceso de la impresora 3D, las capas de plástico ABS se notan. Austin Wilson y Neil Underwood han hallado una manera de darle un acabado final a las piezas creadas, el cual es suave y brillante, cosa que no parecía poderse hacer. Lo notable de todo esto es que por menos de 100 pesos se puede tener este acabado.

La técnica se basa en el hecho de que el plástico ABS y la acetona no se llevan muy bien. Ya a más de uno se le ha ocurrido usar acetona, poniendo las piezas 3D en un baño de esta sustancia, con resultados buenos y malos. A Wilson y Underwood se les ocurrió entonces una idea que parece da un extraordinario acabado final. Tomaron un envase de cristal y lo pusieron sobre una placa caliente. Añadieron una cucharada de acetona y la calentaron a 110 grados centígrados. Los vapores de acetona se forman dentro del envase de cristal y reaccionan con las partes impresas. La imagen que ilustra este artículo muestra (a la izquierda el resultado final de este proceso).

He aquí el video que demuestra esta técnica:

Referencias:

Hackaday