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En San Diego demandan a las apps de scooters compartidos

Los demandantes alegan que las bicicletas y scooters (patines del diablo), quedan estacionados en cualquier parte, provocando dificultades para los peatones con discapacidades.

Una solución al transporte de las grandes ciudades es la bicicleta y tenemos experiencias cercanas como en México, en donde hay un par de empresas privadas (vBike) y MoBike y otra del gobierno, Ecobici, que proveen bicicletas en renta, las cuales uno toma de ciertos lugares y las deja en donde termina el trayecto. Obviamente hay reglas para ello y aparentemente dan buen resultado además de ser, supongo, un buen negocio. Últimamente ha salido además de la bicicleta en renta, el scooter, un patín del diablo eléctrico, que permite movernos por las calles, muchas veces hasta por las banquetas, para ir más rápido que caminando. El modelo de negocios es el mismo que el de las bicicletas.

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Pero en la ciudad de San Diego, en Estados Unidos, las empresas de scooters eléctricos Lime y Bird, son el blanco de una demanda federal en la Corte porque -indican los demandantes- violan el Acta de Estadounidenses con discapacidades, impidiendo el acceso a las banquetas, calles y pasos.

El grupo Disability Rights California (Derechos de los Discapacitados de California) junto con 3 residentes discapacitados de San Diego, son los responsables de la demanda, la cual indican, impiden el libre movimiento en las calles, avenidas, rampas, etcétera, provocados por los scooters que se dejan estacionados en cualquier parte.

“Sin el uso completo de las banquetas, de las rampas en las intersecciones, las personas con discapacidades móviles/visuales, tienen barreras significativas para cruzar como peatones en una calle”, agregan en la demanda, “que es exacerbado cuando la banqueta está llena de obstrucciones que impiden el libre y completo paso de las personas con discapacidades”.

La demanda acusa a la ciudad de no mantener las calles y las banquetas de forma tal que no discriminen contra el discapacitado y que permitir que los patines del diablo, que se usan en principio para propósitos recreativos, proliferen en las calles de San Diego y que bloqueen el acceso a las personas, tanto las normales como las discapacitadas”.

Y por si esto fuera poco, la demanda alega que a las compañías de scooters se les ha permitido ” apropiarse de los espacios comunes para su propio beneficio”.

La demanda será admitida y la Corte decidirá en un futuro cercano si la acepta y en ese caso, qué se debe hacer con esta problemática. Es evidente que este tipo de vehículos con el modelo de negocios que se están usando ahora, pueden ser muy buenos y efectivos para las ciudades, pero también es importante entender que los usuarios deben ser educados en cómo comportarse, dónde estacionar los vehículos y las reglas a seguir.

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