Investigadores del Scripps Research Institute de California, han desarrollado una nueva técnica denominada «biopsia de fluidos» que puede ayudar en la identificación de pacientes con alto riesgo de sufrir infartos cardíacos.

Un infarto al corazón se presenta cuando se bloquea el flujo sanguíneo a una parte del tejido cardiaco por un tiempo suficiente para que esa parte del miocardio sufra daño o muera. El término médico para esto es infarto al miocardio. La mayoría de los ataques cardíacos son provocados por un coágulo que bloquea una de las arterias coronarias, a causa de las placas de grasa que se acumulan en las paredes de los vasos sanguíneos y que, en última instancia, pueden romperse, liberando fragmentos de la placa en el torrente sanguíneo que pueden llegar a bloquear el flujo al corazón y causar así un ataque al corazón.

La nueva técnica funciona midiendo las células endoteliales circulantes en el torrente sanguíneo de un paciente, células que normalmente recubren el interior de los vasos sanguíneos.

Los investigadores realizaron sus análisis en 79 pacientes que sufrieron un ataque al corazón y compararon los resultados con los de 25 personas sanas y los de otros 7 que estaban en tratamiento debido a una enfermedad vascular.

(Células endoteliales circulantes)

La prueba identifica con éxito células endoteliales circulantes por sus características morfológicas y sus reacciones con anticuerpos específicos, o proteínas producidas por el sistema inmunológico del cuerpo, mostrando que los niveles de células endoteliales son significativamente elevados en la sangre de pacientes de ataque cardíaco en comparación con los controles sanos.

Mostrando que los individuos sanos tienen menos de una de las células endoteliales en un milímetro de sangre. Los pacientes con ataques al corazón tienen en promedio más de 20 células endoteliales  en un mililitro de sangre.

“Nuestro objetivo fue establecer la evidencia de que estas células endoteliales circulantes se pueden detectar de forma fiable en los pacientes después de un ataque al corazón y no están presentes en los controles sanos. Y eso es lo que hemos visto”, explica Peter Kuhn, autor del estudio. Y como los datos son tan claros, Kuhn señala que el paso siguiente es “valorar la utilidad de esta prueba en la identificación de pacientes durante las primeras etapas de un ataque al corazón”.

Referencia: IOP Science