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El mundo es un lugar peligroso para vivir. Por ejemplo, quienes vivimos en México sabemos que estamos expuestos a terremotos un día sí y otro también. Hay de hecho miles de terremotos por día en nuestro país, pero no son significativos en la medida que no los sentimos. Sin embargo, ahí están presentes y se trabajan incansablemente buscando saber con anticipación la posibilidad de que ocurra un sismo. Esto todavía no se ha logrado.

Así se ven desde el espacio los volcanes más activos del mundo (incluido el Popo)

Pero no es lo único que los seres humanos nos gustaría predecir. Los volcanes y su furia incontrolable cuando deciden eruptar lava puede ser tan mortífero como una sacudida fuerte debida a un sismo. No existe tampoco manera de predecir la actividad volcánica por el momento y en qué situación será fatal para la vida de los pobladores.

Ahora bien, hay volcanes que exhiben cierta actividad y hay científicos que creen que sus erupciones ligeras podrían ser el preámbulo de una gran erupción. Otros académicos piensan que no necesariamente esto es signo de una erupción de proporciones enormes. Hay datos que se contradicen unos con otros. Por ejemplo, Ben Edwards, profesor de ciencias terrestres de Dickinson College, dice: “Considerando que Yellowstone tiene una gran erupción cada 600.000 o 700.000 años, es probable que tenga otra gran erupción en los próximos 100.000 años. Eso le parece mucho tiempo a los humanos, pero desde la perspectiva de un planeta que tiene 4.500 millones de años, cien mil años en el futuro es relativamente pronto”.

Por su parte, la geóloga Tracy K. P. Gregg, de la Universidad de Buffalo, dice que “es casi imposible saber cuáles volcanes son más probables de entrar en erupción”. No obstante este juicio, hay datos como para valorar si un volcán pudiese ser peligroso, aunque no podamos saber cuándo ocurrirá una gran erupción.

En el planeta Tierra hay 55- volcanes, sin incluir los que están en el fondo del océano. Gregg indica que solamente los volcanes cercanos a áreas pobladas son vigilados y estudiados regularmente. En 1991, por ejemplo, el volcán de Pinatubo entró en erupción, y éste comenzó a mostrar señales de vida cuando se empezaron a multiplicar los pequeños terremotos en el área. Estos, se supone, son por el movimiento del magma debajo del volcán, pero que nadie había estudiado antes. Y parte del problema entonces reside en que no hay suficiente dinero para monitorear a todos los volcanes en el planeta. “Los volcanes más susceptibles de hacer erupción son aquellos que han experimentado actividad en los últimos 10 mil años”, dice Edwards.

Esta es una lista de los volcanes con más probabilidades de que tengan una mayor actividad volcánica:

  • Avachinsky-Koryaksky en Kamchatka, Rusia
  • Colima en Jalisco, México
  • Galeras en Nariño, Colombia
  • Mauna Loa en Hawai, Estados Unidos
  • Etna en Sicilia, Italia
  • Merapi en Java Central, Indonesia
  • Nyiragongo en Kivu del norte, la República Democrática del Congo
  • Rainier en Washington, Estados Unidos
  • Vesuvius en Campania, Italia
  • Unzen en Nagasaki/Kumamoto, Japón
  • Sakurajima en Kagoshima, Japón
  • Santa María en Quetzaltenango, Guatemala
  • Santorini en Egeo Meridional, Grecia
  • Volcán Taal en Calabarzon, Filipinas
  • Teide en las Islas Canarias, España
  • Ulawun en Nueva Bretaña, Papúa Nueva Guinea

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Puede verse que el volcán de Fuego no aparece en esta lista, lo cual habla de lo subjetivo de la misma. Incluso el volcán Santa helena, que hizo erupción en 1980, no se encuentra en los posibles candidatos a tener una gran erupción pronto.

Así pues, hay que irse con pies de plomo en estos asuntos. Al igual que con los terremotos, no se pude tener certeza alguna y si nos ha tocado vivir en una zona sísmica simplemente hay que tomar las posibles medidas de precaución y vivir normalmente, no esperando que ocurra el desastre porque repetimos, no se puede predecir.

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