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Tesla y la Administración Nacional de Seguridad en el Transporte de los Estados Unidos (NHTSA) confirmaron este jueves la muerte de una persona que iba a bordo de un Model S con el piloto automático. Pero, ¿de quién fue la culpa?

El número de muertes causadas por accidentes vehiculares es alarmante y muchos supusieron que una solución serían los vehículos capaces de conducirse solos. En la actualidad muchas empresas, como Nissan y Volvo, trabajan en el desarrollo de este tipo de sistemas compuestos por software y hardware, enfocados en garantizar la seguridad de los pasajeros.

En cuanto al accidente, según reportes, ocurrió en una carretera dividida, cuando un camión con remolque atravesaba una intersección perpendicular, donde ni el conductor ni los sistemas del vehículo detectaron el cruce del camión, lo que provocó un impacto directo que dio como resultado el deceso del conductor del Tesla.

El incidente ocurrió el pasado 7 de mayo en el centro de Florida, donde el dueño del Tesla S, Joshua Brown de 45 años de edad, perdió la vida. Según detalló Tesla en su declaración oficial, las condiciones soleadas del clima impidieron a los sistemas del vehículo detectaran el color blanco de la caja del camión por lo que el freno nunca se activó y provocó el impacto.

En la declaración oficial, el fabricante de autos contextualizó el hecho. Dijo que se trata de la primera muerte en más de 209 millones de kilómetros recorridos con el piloto automático activado, en contraste con una muerte por cada 96 millones de kilómetros recorridos en autos a cargo de un humano.

El dato es cuestionable, si consideramos que prácticamente no existen los coches autónomos en el mercado.

¿Entonces de quién es la culpa?

La realidad es que el caso es mas complicado de lo que parece, ya que el usuario era consciente de las imperfecciones del sistema automático del vehículo, es más, tenia como pasatiempo grabar trayectos en su Model S en modo piloto automático para probar las novedades del software, lo que indicaría que el dueño del vehículo confiaba en el sistema, quizá no en su totalidad, pero sí en buena parte. Esto lo convierte en el responsable inmediato de su propia muerte.

Sin embargo, están quienes culpan a Tesla. La compañía argumenta que su sistema de piloto permanece en una “fase Beta”, es decir, en una fase de desarrollo. Razonamiento irresponsable si tomamos en cuenta lo que está en riesgo al incorporar un sistema incompleto y tan delicado en sus autos.

La realidad es que la empresa, por más advertencias que haga, no tendría por qué ofrecer el “Piloto automático” (característica que en un principio no estaba contemplada para este modelo) y, en cambio, debería reconsiderar el uso de estos sensores para lo que fueron diseñados: un excelente asistente de manejo, encargado de tomar decisiones como cambiar de carril o frenar drásticamente, en caso de algún percance u obstáculo. Aunque, claro, eso ya no suena tan atractivo para las ventas.

Mientras tanto, Tesla continuará perfeccionando su software y realizando pruebas suficientes con su propia gente hasta garantizar una eficiencia del 100% y, ahora sí, ofertar su funcionalidad como un verdadero piloto automático

La NHTSA, en tanto, continuará con el peritaje para determinar qué tipo de acciones se deberán tomar.

Fuente: Blog Tesla

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