Los pasados 7 y 19 de septiembre, fueron fechas que marcaron para siempre a la historia de México. Un sismo de magnitud 8.2 con epicentro en Chiapas y otro más de 7.1 en Puebla, han mantenido en alerta y en pánico constante a la población. Ante las lamentables consecuencias de ambos sismos, es completamente normal que la sociedad sienta miedo e impotencia por el impacto emocional que supone un desastre natural o un accidente.

Sin embargo, no toda la gente reacciona de la misma manera ante un percance de tal índole; hay quienes hacen caso omiso y actúan con indiferencia, mientras que otros viven sugestionados todo el tiempo anticipando que algo terrible podría suceder. Por supuesto, no es tan fácil como decir: “Ya supérenlo”, o “ya olvídenlo”; hay mucho trabajo que hacer para poder lidiar con la situación en crisis que vive México en estos momentos.

Estrés postraumático

Para comenzar, el estrés postraumático es una enfermedad real que surge después de haber vivido eventos impactantes e inesperados como la guerra, una violación, abuso físico, huracanes o terremotos. Se caracteriza por estar reviviendo la sensación que se experimentó durante el incidente, por la imposibilidad de dormir en plenitud, por sentir que la soledad es abrumadora, y eso junto con múltiples emociones de culpabilidad, preocupación o tristeza.

¿Cuál es la probabilidad de que el sismo hubiese caído de nuevo el 19 de septiembre?

De acuerdo con especialistas de la UNAM, el estrés postraumático por el sismo del pasado 19 de septiembre, podría afectar al 20% de quienes lo vivieron, daño psicológico que alcanza hasta 20 años sin reversión, en caso de no atenderse, entre otras consecuencias realmente significantes para el desarrollo personal.

Sin embargo, mientras que otros continúan con estrés postraumático, hay quienes resisten estas experiencias debido a la edad y a las redes de apoyo. México, en esta ocasión, demostró ser un país completamente unido en el que no ha requerido del gobierno como tal para salir adelante. Si bien aún hay muchísimas cosas por hacer, pero la gente unida ha logrado realizar cosas impensables.

Síntomas

Cabe destacar que reaccionar es algo completamente natural cuando nos vemos sujetos a amenazas o a situaciones impredecibles e inmanejables. Hasta cierto punto no deberíamos reprimir el cúmulo de emociones porque todo eso tiene la función de “protegernos”, pero es importante que canalicemos lo que sentimos para no caer en la enajenación, obsesión o en la repetición latente de los sucesos.

Etapa aguda

De acuerdo con Benjamín Domínguez Trejo, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, muchas personas ya cursan por la etapa aguda; es decir, desde que ocurrió el evento, se sienten estresadas y temerosas ante la posibilidad de que se repita y eso depende de experiencias personales, incluso genéticas. Si esto no es tratado a tiempo, las personas podrían comenzar a recurrir a estupefacientes para “aligerar” el dolor y la tensión.

  • Evitación y huida- el individuo se siente con mucha energía y alteración, por lo que no puede estar tanto tiempo sentado, ni dormir con tranquilidad.
  • Recuerdos- Escenas traumáticas se reviven múltiples veces en la memoria, de forma involuntaria, en las personas afectadas.

Por lo mismo de que las personas afectadas reviven múltiples veces el acontecimiento, podrían sentir que todo el tiempo el suelo se está moviendo, pero en realidad es nuestro cerebro tratando de hacer frente a los hechos para mantenerse alerta.

¿Cómo evitar sentirme así?

Los medios de comunicación han estado cubriendo, en la medida de lo posible, todas las circunstancias y consecuencias generadas por el sismo. Personas que quedaron atrapadas, edificios derrumbados, los perros rescatistas, escuelas colapsadas, entre múltiples situaciones más que, sin duda alguna, han desencadenado una serie de incertidumbres en la población.

Separarse de las noticias por momentos

Lo óptimo no será mantenerse indiferente; está muy bien reaccionar y sensibilizarse a los hechos, pero lo que sí deberíamos comenzar a hacer es darnos espacios de distracción y entretenimiento, separarnos un poco de las noticias en la televisión o en las redes sociales. Hay quienes han pasado todo el día al tanto de las coberturas, lo que genera aún más estrés y terror. Debemos dejar de anticiparnos a las cosas, siendo precavidos todo el tiempo.

Sana convivencia con amigos

No hay que dejar de lado a los familiares y amigos. Una sana convivencia con personas con las que nos sintamos apoyados, es algo inigualable. Hay que desahogarse, llorar, hablar lo más que se pueda para no reprimir y comenzar a encontrar el consuelo. Si por el contrario, tú te sientes tranquilo, pero escuchas que algún conocido tuyo, se siente mal tras el sismo, procura escucharlo con toda la atención y apoyo.

¿Cómo funcionan las apps que avisan de sismos?

Es importante que no caigamos en la enajenación de las cosas. Verás que si despejas tu mente, hablas, te desahogas y buscas satisfacerte a ti mismo, automáticamente comenzarás a encontrar consuelo y recuerda que nuestra sociedad ha demostrado que no dejaría solo a nadie.

Referencia: UNAM

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