Un informe de EY refiere que durante el último año, el 57 por ciento de las empresas en América Latina han incrementado sus inversiones en transformación digital; sin embargo, el 70 por ciento de los proyectos en este ámbito fracasan.

La firma sostuvo que para llegar a este hallazgo se entrevistaron a 670 líderes en 10 países y se le asignó a la región un puntaje promedio de 63.03 en su índice de Madurez Digital.

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El indicador mide aspectos que van desde la estrategia e innovación, experiencia del cliente, operaciones y cadenas de suministro, hasta la ciberseguridad, cultura y organización.

México es el país que más destaca con un puntaje promedio del 66.05 por ciento.

¿Por qué fracasa la transformación digital?

Entremos en detalle, los constantes fracasos en transformación digital obedecen diversos factores, uno de ellos es el número de colaboradores, múltiples empresas operan con menos de 500 trabajadores, cantidad insuficiente para lograr el éxito. 

Las firmas mejor posicionadas cuentan con más de 5 mil elementos en su personal.

Asimismo, la encuesta de EY reveló que dos de cada 10 líderes consideraron que la pandemia los obligó a detener los esfuerzos por la transformación digital; en tanto, uno de cada tres optó por enfocar todos sus esfuerzos de transformación en un ámbito muy específico de la empresa.

De igual forma, 57 de cada 100 aceleraron o activaron su proceso de transformación logrando el efecto en el índice.

¿Tendencia o consolidación?

Si bien la tendencia actual obliga a la mayoría de las empresas a adaptarse al mundo digital, sin embargo, es más complicado de lo que parece. Aunado al informe de EY, la consultora BCG presentó el índice de Aceleración Digital, en el que proyectó que las firmas digitalmente maduras superaron a sus pares en nueve indicadores de rendimiento, incluyendo el crecimiento de ingresos y valor de la compañía.

Si tomamos en consideración que la presencia de las PyMEs en América Latina es crucial para las diversas economías y que el periodo de vida de las mismas no es del todo alentador, este número no sorprende; lo peor es que aún cuando la transformación digital es más una necesidad que un valor agregado, todavía se piensa que es un proceso barato, sencillo y sin tantos problemas cuando es todo lo contrario.