En un esfuerzo por mejorar su imagen, SeaWorld lanzó una nueva campaña de anuncios para intentar mostrar al público sobre su liderazgo en el cuidado de las ballenas asesinas, así como el trabajo que hacen para protegerlas tanto en un entorno libre como cuando están captivas.  «Hay mucha desinformación e incluso mentiras que se dicen sobre SeaWorld, y reconocemos que esto ha causado que muchas personas tengan preguntas sobre el cuidado que damos a estos animales», dice David D´Alessandro, el CEO interino de SeaWorld.

Como parte de su iniciativa, alguien en SeaWorld decidió invitar a los usuarios de Twitter para que pusiesen sus preguntas directamente a la compañía usando el HashTag #AskSeaWorld. El problema es que los internautas no tomaron con alegría esta propuesta y las preguntas que se le hacen, en la mayoría de los casos, pone en tela de juicio el actuar de SeaWorld con las ballenas asesinas e incluso llega a los insultos.

De hecho, no es para asombrarse. Después del documental Black Fish, la imagen de estos acuarios se ha desmejorado notablemente y además, ante la propaganda cotidiana sobre una nueva ética en el trato y manejo de animales, SeaWorld no parece tenerlas todas consigo, por lo que ha sido recriminado severamente.

Por ejemplo, Anna (_lovatic__) puso lo siguiente: » #AskSeaWorld do you think it’s morally okay to take a child away from its mother? #EmptyTheTanks» (¿Piensan que es moralmente correcto quitarle un hijo a su madre? – y agrega el hashTag #EmptyTheTanks, que vendría a ser «vacién los estanques»). otro usuario escribió: ( Hi, My Name is @thatshowirolled) «How do you sleep knowing you imprison innocent animals, abuse them for entertainment, lie to the public, and make millions? #AskSeaWorld» (¿Cómo pueden dormir sabiendo que han encarcelado a animales inocentes para abusar de ellos para el entretenimiento, el mentir al público y hacer millones?).

La pregunta es ¿por qué una compañía todavía piensa entrar en un debate en Twitter y pretender que esto será bueno para sus relaciones públicas? McDonalds ya lo intentó en enero del 2012 con su campaña «#McDStories». Y en lugar de hallar que los tuiteros ponían lindas historias para llegar al corazón de los demás, lo que hicieron estos últimos fue compartir sus historias de terror. Entonces la empresa quitó la campaña, pero el daño ya estaba hecho.

Es claro que los medios como Internet han colaborado a ver el mundo más allá de estos intereses comerciales. Aquí en México tenemos el caso del Partido Verde, por ejemplo, que quiso sacar ventaja política promoviendo leyes para que los circos dejasen de usar animales. Y la campaña pudo haber sido buena, pero lo que logró es que los circos estén decidiendo sacrificar a sus animales en vista de que ya no podrán usarlos y por ende, ya no serán rentables. Una solución peor que el problema.

Referencias:

Slate