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El color lo es todo

Pudiera parecer algo simple, y en esencia lo es, pero el tener un monitor bien calibrado con el brillo y contraste adecuado es una parte fundamental para disfrutar de una buena jornada laboral o una larga sesión de juego… en mi caso la segunda es lo que me motivo a buscar una manera sencilla de encontrar el “sweetspot” (punto exacto) de mi monitor. Esto también nos ayudara a reducir el estrés provocado por el monitor en nuestros ojos.

Si bien no existe un modo predeterminado que aplique a todos los monitores, si hay barras de sincronía y tonalidades de gris y negro que son universales.

Siguiendo este link http://photographerusa.com/screencheck/ encontraran esos 2 elementos.

A continuación los 3 sencillos pasos para tener un monitor bien calibrado:

  1. Primero que nada hay que poner el monitor con el brillo al 100%, contraste al 100% y la temperatura (en caso de tener esa opción) en neutro.
  2. Con la primera barra (Blanco a Negro) bajar el brillo hasta que el último recuadro (95% a 100%) desaparezca casi por completo.
  3. En el caso del RGB (Red Green and Blue por sus siglas en inglés) no se deberá de ver ningún tipo de separación entre los porcentajes, aquí es donde el contraste deberá de ser ajustado.

Ahora sí, con el brillo y el contraste en su punto ideal, podemos ajustar la temperatura del monitor a nuestro gusto, caliente (rojo), frío (azul) o neutro.

Cada monitor en casa o trabajo requerirá de distintas combinaciones de brillo y contraste. Por otro lado, el tipo de monitor (CRT, LCD o Plasma) también influirá en el resultado final de nuestro ajuste. Fácil, ¿no?

Desde la Red…
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