El mercado de los wearables parecía perfecto para que Intel entrara en 2014, pero los recientes movimientos de la compañía -incluidos despidos masivos- representan un panorama diferente para sus planes dentro de dicho espacio.

Después de la adquisición de múltiples empresas de wearables en 2014 y 2015, los problemas con los productos que funcionaban mal y una incapacidad para mellar el mercado con buenos números de ventas, está causando que el gigante tecnológico repiense su postura con estos dispositivos.

Intel compró a Basis, fabricante de relojes inteligentes de fitness, en 2014, el cual la compañía más tarde acopló a su división New Devices Group. Ésta estaba bien posicionada en el mercado para continuar la investigación y el desarrollo de productos necesarios para destacar en el creciente mercado de los wearables.

El enfoque de la compañía en estos aparatos volvió a resaltar cuando Intel compró Recon, una empresa de wearables para atletas, incluidos ciclistas y snowboarders, en junio de 2015.

En ese momento, el cofundador de Recon, Dan Eisenhardt, dijo que Intel era el socio ideal, ya que el CEO de Intel, Brian Krzanich, hizo muy claro su compromiso con el mercado de los wearables tras asumir su cargo en 2013.

Pero esa visión comenzó a desdibujarse este verano, cuando Intel se vio obligado a recolectar el reloj inteligente Basis Peak, debido a las preocupaciones de sobrecalentamiento. En lugar de reemplazar las unidades, la compañía optó por detener la producción, a pesar de que el sobrecalentamiento había afectado sólo el 0.2 por ciento de los usuarios. Más tarde ese año, el soporte de software de Peak y el almacenamiento en la nube cerraron.

Y ahora varias fuentes le han dicho a TechCrunch que los despidos están llegando y un número de empleados ya han sido informados sobre los cambios, con muchos de los despidos siendo concretados antes de que finalice 2016.

Si bien el futuro parece sombrío para la división de nuevos dispositivos de Intel, un salto para concluir que cerrará pronto sería prematuro. Los despidos son comunes, pero un cierre es menos probable que una sacudida completa en la dirección y enfoque de Intel en el mercado de los wearables. Por ahora, sólo nos resta esperar para saber más al respecto.

Referencia: TechCrunch

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