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Finalmente llegó el día y Apple anunció el ya tan rumoreado teléfono “barato” de la empresa, el 5C. Los detractores de la marca dicen que la C es de “cheap”, barato. Los de la marca dicen que la C es de “color”. Hace ya un par de semanas, quizás un poco más, discurrí sobre la eventual existencia de este teléfono y llegué a la conclusión que era una mala idea, pues la actitud elitista que Apple ha promovido siempre, dejaría de serlo si es que salía este teléfono supuestamente económico. Me equivoqué. Lo reconozco. Sin duda Apple -ya sin Jobs en medio- quiere que su marca sea más popular y les deje más dinero, aunque esto pueda pegar en la percepción de que la manzanita era solamente para unos cuantos.

La realidad es que independientemente de la existencia del teléfono 5C de Apple, es claro que hemos caído en un extraño consumismo, del cual las grandes telefónicas han hecho un gigantesco mercado. Vamos, ¿cuántos teléfonos diferentes están saliendo en el mercado? Aquí en unocero hemos dado cuenta puntual de todas las marcas que sacan nuevos teléfonos inteligentes, filtraciones sobre los que vienen y toda esa parafernalia que acompaña cualquier presentación de un nuevo dispositivo de esta clase.

Dicho de otra manera, somos víctimas de la mercadotecnia, que nos obliga casi, a hacernos del siguiente teléfono, aunque el que tengamos sirva perfectamente bien. Recuerdo cuando llegó el iPhone a México. El costo era exageradamente grande y además, había que contratar por dos años al menos. Evidentemente todos esos que morían por un iPhone pagaron ese sobreprecio y probablemente el costo lo valió al ver la cara de sus amigos cuando sacaba su nuevo juguete manzanesco y lo presumía simplemente al hacer llamadas a otros. Hubo incluso una página web en donde se rogaba al Sr. Slim que por favor, bajara el precio del iPhone. Esta iniciativa no pasó de ahí. Lo único que se demostró es que todos querían ese oscuro objeto del deseo, representado por un telefonito inteligente con el logo de la manzana en la parte trasera.

Y seamos francos: ¿necesitamos un iPhone 5C? ¿O un blackberry de última generación? ¿O quizás un Samsung por demás sofisticado? Yo creo que no. Miren, con el tiempo hemos visto que estas tiendas virtuales de aplicaciones para los diferentes teléfonos y marcas comienzan a hacerse de muchísimos programas que  en muchos casos son puntadas simpáticas, como esa app que simula ser un tarro de cerveza que uno bebe, por ejemplo. La mayoría de las apps son francamente inútiles. Hay N calculadoras, por ejemplo, pero si ya el sistema tiene una, ¿qué necesidad hay de una nueva? Al rato tenemos montones de iconos que representan las decenas de apps que hemos comprado o descargado gratuitamente y que usamos cada vez menos. Tal vez las apps que más use un usuario (no me consta, pero es mi percepción), sean Facebook, Twitter, Waze, WhatsApps y ya. Entonces, ¿para qué queremos una tienda con tantas apps que jamás usaremos o que simplemente son programas de un ratito y ya?

Antes pensé que Apple no sacaría un teléfono barato, pues el que fuese costoso era parte de su manera de hacer negocio, de hacer sentir diferente al usuario. Con un teléfono económico, me pregunto si los usuarios de los iPhone costosos no verán con desdén a quienes tengan el iPhone 5C (C de chafa, como me dijo el Javo). Si es así, bien podría mantenerse este absurdo elitismo por algo que además ni siquiera lo merece. Les tengo noticias:  hablamos de un teléfono, sí, inteligente -sea lo que signifique esto- pero al final del día un teléfono más.

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