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Después de todo el desastre que significó para Samsung el 2016 debido al problema que tuvo con su Galaxy Note 7, el cual se prendía en llamas sin razón aparente, la compañía finalmente ha dado a conocer la causa de este problema en una conferencia de prensa especial que transmitió en vivo a todo el mundo.

De acuerdo a una investigación interna realizada por Samsung, el principal culpable de los incendios del Galaxy Note 7 fue la batería, algo que ya se venía anticipando desde hace unos días.

El problema con la primera versión del smartphone, el cual tenía la denominada Batería A (hecha por la subsidiaria Samsung SDI) dentro de él, era que el electrodo negativo de la pila tenía un ligero doblez, lo que permitía que los electrodos positivos y negativos se juntaran, provocando así un corto circuito y posteriormente un incendio.

Lo más probable es que esto se debiera a que Samsung quiso introducir una batería de 3500 mAh en un equipo de tan solo 7.9 milímetros de espesor.

La segunda versión del Note 7, que contaba con una nueva batería de un fabricante diferente (Amperex Technology) y que supuestamente resolvería el problema, demostró que ahora la Batería B tenía rebabas de soldadura anormales en el electrodo positivo. Éstas causaron un contacto directo entre ambos electrodos, causando de nuevo incendios.

Para poder llegar a las anteriores conclusiones, fueron 700 investigadores e ingenieros los que probaron más de 200,000 dispositivos y 30,000 baterías para replicar el problema que ocurrió con el Note 7. Además, para tal motivo, Samsung mandó llamar a tres compañías externas, UL, Exponent y TUV Rheinland, para conducir las investigaciones del defecto del Note 7.

Samsung dijo que tratará de usar el incidente del Note 7 como una oportunidad para mejorar las baterías de iones de litio a lo largo de toda la industria tecnológica y aumentar los estándares de la misma.

Como consecuencia de los problemas con el Note 7, Samsung introducirá un nuevo programa de ocho pasos llamado 8 Point Battery Safety Check y que incluye pruebas de durabilidad, inspección visual, de rayos-X, de carga y descarga, detección de fugas, desmontaje, uso acelerado y comparación de voltaje de la batería. Esto con el fin de que no vuelva a ocurrir el mismo incidente en equipos venideros.

El martirio del Note 7 comenzó justo después de que el teléfono se lanzara en agosto de 2016. Al poco tiempo, surgieron reportes de incendios por lo que Samsung hizo una recolección de los primeros modelos y los reemplazó con una nueva versión que contenía una batería de un fabricante diferente. Sin embargo, eso no solucionó el problema y nuevos reportes de incendios comenzaron a aparecer, incluido uno proveniente de un vuelo de la aerolínea Southwest.

Fue por ello que en octubre, Samsung decidió concluir con la producción del Galaxy Note 7 y lanzó un llamado para recolectar todo dispositivo de este modelo en el mercado. Hasta ahora, la tasa de devolución del equipo se encuentra en un 97% y todo el incidente podría significar una pérdida operativa de hasta 5.3 mil millones de dólares para la compañía.

De acuerdo con Samsung, sólo el 1% de los 3 millones de unidades vendidas eran defectuosas, pero aún así no quiso arriesgarse a que su imagen se deteriorara más (ni causar más accidentes) y por lo tanto hizo una recolección total del smartphone.

De cualquier forma, es un hecho que en los próximos teléfonos de la empresa, todos los ojos estarán puestos sobre ella para ver si no vuelve a cometer el mismo error, por lo que ahora carga con una gran responsabilidad.

Es por ello que se dice que el anuncio del Galaxy S8 no ocurrirá en febrero durante el Mobile World Congress, sino hasta abril, esto con el fin de que Samsung pueda tener más tiempo de prueba con el dispositivo.

Referencia: Samsung

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