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zetta

Posicionarse en el mercado de los teléfonos inteligentes es algo sumamente complicado si compites con marcas que lideran como Apple o Samsung. Sin embargo, una compañía española estaba logrando lo inesperado, aunque no de la mejor manera.

A partir de 2014, Erik Cui, Antonio Ribera y Juan José Cortés de aproximadamente 30 años de edad, decidieron vender sus propios celulares de la marca Zetta. El logotipo que los distinguía era una bellota mordida haciendo alusión a Apple. La venta se caracterizó por convertirse en todo un mercado regional en España, pese a la dificultad de competir con otras marcas.

No obstante, el éxito obtenido cayó rotundamente cuando descubrieron que los celulares Zetta eran un completo fraude. Debajo del logotipo de la bellota mordida se encontró que el verdadero fabricante de los teléfonos era Xiaomi.

La empresa española logró establecer 7 tiendas de marca Zetta y más de 80 puntos de distribución. El secreto del renombre de la marca se debió al precio, pues cada dispositivo tenía un costo de 145 euros en tienda y 155 euros en línea. Cada teléfono se caracterizaba por tener prestaciones muy altas a un precio muy bajo.

Los jóvenes “emprendedores” lanzaron al mercado celulares de 5.5 pulgadas, cámara de 8 MP, 1 y GB de RAM por menos de 200 euros. Incluso antes de estar en la mira, anunciaron su último modelo comparándolo con el iPhone 7, pero en realidad lo único que hacían era cambiar el logotipo de los dispositivos Xiaomi, pues ni siquiera el sistema operativo estaba diseñado por ellos.

Los fundadores mencionaron lo siguiente respecto a su creación:

“Es un teléfono innovador, porque en el mercado no hay nada que se le asemeje. Hemos mimado a este móvil como a un hijo”.

Después de que se desmanteló dicho acontecimiento, las redes sociales de Zetta desaparecieron el día de ayer.

La Consejería de Sanidad de Extremadura trasladará mañana al Consejo de Gobierno la controversia surgida en torno a la estafa propiciada por el grupo de españoles.

Por esa razón, aún no están claras las consecuencias que deberá pagar el grupo de españoles, ni se sabe de qué manera los usuarios consumidores de la marca podrán recuperar lo que invirtieron.

Referencias: El Pais

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