La semana pasada, supimos de una empresa en India que iba a vender un teléfono inteligente por sólo 7 dólares, algo que parece demasiado bueno para ser verdad. Sin embargo, todo parece ser parte de una estafa.

Y es que después de vender cerca de 30,000 unidades, la compañía ahora está siendo acusada de fraude por el diputado Pramod Tiwari, mientras que otro miembro del parlamento, Kirit Somaiya, también lo ha catalogado como una estafa, por lo que ha solicitado que el gobierno lo investigue.

Estos son solo algunos obstáculos para un smartphone que se encuentra envuelto en controversia. Desde un prototipo de mala calidad que en realidad era el teléfono de otra compañía hasta una reciente incursión del gobierno, todo indica que este dispositivo es todo menos una realidad y más como una estafa.

El equipo en cuestión es el Freedom 251 y la compañía detrás de él, Ringing Bells, es poco conocida. Cuando se lanzó su preventa, las características parecían bastante decentes teniendo en cuenta su precio: un procesador de cuatro núcleos a 1.3 GHz, una batería de 1,450 mAh, una pantalla QHD de cuatro pulgadas con resolución de 960 x 540 pixeles, 1 GB de RAM, 8 GB de almacenamiento interno y una cámara de 3.2 MP.

Pankaj Mohindroo, el fundador y presidente de la Indian Cellular Association, dijo en una entrevista con CNN que todo esto parece ser una broma o una estafa. Y es que asegura que, incluso usando los componentes más baratos, un teléfono como el Freedom 251 costaría por lo menos 40 dólares fabricarlo.

Esto debería ser lo suficientemente sospechoso, pero hay más. Durante el evento de presentación del aparato, la compañía regaló lo que parecían ser equipos de muestra, pero al final resultaron ser unidades de un teléfono chino llamado Adcom Ikon 4 con la marca siendo oculta por una capa de corrector líquido opaco. Y no sólo eso, sino que el dispositivo lucía totalmente diferente al de la imagen en el sitio de la compañía.

Pero eso no es todo. Ringing Bells también ha sido objeto de escrutinio por el departamento de impuestos por la comercialización de un dispositivo sin tener una certificación de la Oficina de Normas de la India. El gobierno incluso ingresó a una de las oficinas de la empresa y comenzó a investigar sus credenciales y documentos.

Con tantos reportes de conflictos e inconsistencias, es fácil estar de acuerdo con el diputado Pramod Tiwari de que éste es uno de los fraudes más grandes del milenio. Por ahora, Ringing Bells ha dejado de tomar órdenes del Freedom 251 y supuestamente ha comenzado a trabajar en la fabricación en masa del teléfono. Tendremos que esperar para saber en qué concluye esta historia.

Referencias: CNN, Times of India, Wall Street Journal 

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