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La comunicación actualmente se puede hacer de maneras sorprendentemente rápidas y además, hay formas de codificar la información para que la comunicación entre el emisor y el receptor solamente puedan entenderla ellos. Un ejemplo de esto es PGP (Pretty Good Privacy), un sistema que permite encriptar los mensajes que mandamos de manera que a través de un esquema de llaves públicas y privadas, los destinatarios pueden leer dichos mensajes y contestarlos, sin temor a que en el medio de la transmisión de la información alguien se “cuelgue del alambre” y robe estos bits y bytes para leerlos.

Pero las comunicaciones encriptadas siempre dan qué pensar. Hay quienes opinan que “el que nada debe, nada teme” y por ello jamás encripta su información. Otros piensan que los ciudadanos tienen derecho a encriptar sus datos, sean estos los que sean porque están en su derecho. Sin embargo, esto siempre levanta sospechas en las autoridades de muchos países, pues asumen por omisión que si se encripta la información es que probablemente están haciendo algo ilegal.

Este viernes pasado, la policía de Holanda clausuró una red de comunicaciones encriptadas que tenía alrededor de 19 mil miembros. La autoridad arrestó al dueño de Ennetcom, un proveedor de comunicaciones encriptadas, bajo la sospecha de estar haciendo negocios para el crimen organizado. La red ha sido apagada.

Jueces en Rotterdam ordenaron que el acusado, Danny Manupassa, de 36 años, se le mantuviera recluido por 14 días para ser investigado. Los fiscales dijeron que el detenido es sospechoso de lavado de dinero y de armas ilegales. De hecho, los fiscales del caso han dicho que esta es la red encriptada más grande usada por el crimen organizado en Holanda.

Y como indicamos, aunque la comunicación encriptada es legal en prácticamente todos los países, se cree que muchos de los usuarios de dicha red se han involucrado en “serias actividades criminales”, a decir del vocero Wim de Bruin, de la oficina nacional de fiscal. Esto de entrada significa que la compañía de comunicaciones por Internet fue forzada a suspender todas las operaciones y servicios a partir del arresto de su dueño.

Por su parte, Ennetcom lamenta lo que ha ocurrido y reclama las insinuaciones sobre el uso de su red. “Debe estar claro”, afirma Ennetcom, ” que estamos por la libertad de la privacidad”, indicó un vocero de la empresa. Cabe señalar que los servidores de Ennetcom se encuentran en Canadá, a pesar de que la mayoría de los usuarios se encuentran en Holanda. La parte acusadora dijo que información de los servidores en Canadá ha sido copiada en cooperación con la policía de Toronto.

De Bruin por su parte indicó que la información recabada podría ser usada en la investigación contra Danny Manupassa, así como en otras investigaciones potencialmente criminales.Declino, sin embargo, comentar cuando y cómo la policía podría ser capaz de descifrar la información guardada en los servidores. Esto da la impresión demuestra que la autoridad en holanda no tiene idea de las dificultades actuales para decodificar información encriptada con métodos computacionales.

El vocero de la oficina del fiscal indicó que “la compañía vendió teléfonos modificados por cerca de 1500 euros cada uno y usaron sus propios servidores para el tráfico de datos encriptados. Estos teléfonos se modificaron de manera tal que no podían usarse para hacer llamadas o utilizar Internet”.

Sin embargo, algunos de estos teléfonos, decomisados en redadas, se ha probado que han sido usados para casos de drogas, bandas criminales de motociclistas y asesinatos del crimen organizado, de acuerdo a los fiscales.

La policía mandó un mensaje a los 19 mil usuarios notificándoles que el sistema estaba siendo investigado por la policía.

Referencias:

PGP (Pretty Good Privacy) 
Reuters 

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