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Elegir el teléfono correcto no es una tarea fácil teniendo en cuenta el hecho de que hay tantos dispositivos disponibles en el mercado. Cada uno ofrece algo diferente y único hace la elección muy difícil y seleccionar el adecuado podría ser mucho más fácil si evalúas tus opciones racional y lógicamente.

Es por ello que hemos decidido listar las cinco cosas más importantes que debes de considerar al momento de comprar un nuevo teléfono y que no sólo te dejes guiar por su apariencia, una trampa en la que caen muchas personas.

El tamaño y la resolución de la pantalla

El tamaño de un smartphone es probablemente la característica más importante al momento de elegir un equipo; sin embargo, la elección es compleja ya que se trata de un atributo subjetivo. La clave es buscar ese tamaño con el que nos sintamos más cómodos, ya sea desde 3.5 a 4.3 pulgadas hasta mayores de 4.5 pulgadas en adelante. A pesar de la moda por los teléfonos grandes, siguen existiendo muchos modelos que mantienen la apuesta por teléfonos que pueden manejarse cómodamente con una sola mano.

Junto con la pantalla hay una característica clave: la resolución. En un mercado donde las FullHD (1920×1080 píxeles) están de moda, hay muchas personas que no la ven como algo necesario. Por supuesto la resolución está íntimamente ligada con el tamaño de la pantalla, y es por ello por lo que se ha propuesto una medida alternativa que es la densidad de píxeles en puntos por pulgada o ppp.

Hay muchos que sitúan el límite de lo bueno en aquellas densidades por encima de 300 ppp, si bien hay que reconocer que puede mantenerse una buena experiencia con algo menos. Desde los 250 ppp en adelante ya puede considerarse una buena resolución, siempre con ciertas excepciones en los teléfonos de entrada donde es más difícil encontrarse con buenos paneles y que están dirigidos a usuarios a los que no les importa notar cada píxel de la pantalla.

Procesador y memoria RAM

Ambos son un aspecto esencial en el uso diario de nuestro teléfono, ya que determinan la rapidez de respuesta del equipo, además de su fluidez a la hora de trabajar con varias aplicaciones abiertas simultáneamente. Para un uso básico, basta con que el procesador sea de dos núcleos (Dual-Core), aunque los de cuatro (Quad-Core) optimizan el rendimiento notablemente. Asimismo, con una velocidad de procesador de 1.2 Ghz puede ser suficiente, aunque los modelos de gama alta ya cuentan con más de 2 Ghz (y la diferencia se nota).

Por otro lado, en Android la RAM mínima no debe bajar de de 1 GB si queremos asegurar un rendimiento mínimo a la hora de hacer uso de varias aplicaciones a la vez. Los últimos smarthpones del mercado ya cuentan con memorias RAM de 2, 3 y hasta GB, lo que mejora (y mucho) la experiencia de usuario. En iOS y Windows Phone en cambio, los requisitos son diferentes, porque ambos sistemas operativos optimizan mucho más su rendimiento.

Batería y autonomía

La batería siempre es uno de los dolores de cabeza más grandes para los fabricantes de smartphones. Pantallas de mayor tamaño, aplicaciones que requieren más memoria, conexión 3G o 4G, todo ello hace que la batería se consuma con gran rapidez y no pasemos de las 24 horas sin conectar el cargador.

Algunas compañías disponen de tecnologías específicas para gestionar mejor las aplicaciones y consumir menos energía, pero es imprescindible que ésta no baje de 2,000 mAh. Lógicamente, cuanto más se acerque o supere los 3,000 mAh, mejor. Eso sí, no hay que olvidar que una mayor pantalla necesita una mayor batería en términos de duración, lo que relativiza un poco la medida de los mAh, sin olvidar que cuantas más conexiones activas tengamos y más exijamos a nuestro dispositivo, la batería se descargará más rápido.

Memoria interna

Algunos equipos decentes vienen con memoria de almacenamiento integrada, desde 8 GB y 16 GB, hasta 32 GB y 64 GB. Puede que suene raro, pero el dicho verídico dice: “Mientras más; mejor”, y eso podemos aplicarlo estrictamente por las aplicaciones que vayamos a usar en nuestro smartphone, sin contar lo que ocupa nuestro sistema operativo, así como también las canciones que vayamos a poner en él, las fotos que tomemos, o documentos que llevemos.

Si nuestro futuro smartphone no cuenta con ranura para memorias microSD, como un iPhone o un Galaxy Nexus, lo mejor es procurar que la memoria interna de éste sea de por lo menos de 32 GB. Sin embargo, si tendrá ranura para memorias microSD, tampoco hay que descuidar la interna, ya que en muchas ocasiones, estas tarjetas tienden a descomponerse sin previo aviso.

Cámara

La cámara es posiblemente la característica que más ha crecido y mejorado en los últimos años. La cámara de un smartphone ha evolucionado hasta tal punto que muchos han dejado su compacta en un cajón y la han sustituido por su nuevo teléfono inteligente.

Y nuevamente hay que reconocer que no es fácil elegir un teléfono por la mejor cámara, ya que son muchos los factores que afectan a una fotografía: las fuentes de luz, su intensidad, el movimiento del objeto o la calidad de los colores capturados son algunos de ellos.

Eso sí, para compartir con los amigos ciertas imágenes casi cualquier smartphone sirve, aunque siempre es recomendable acudir a, lo menos, un gama media. Si buscamos el toque artístico de la fotografía la elección será más difícil, pero esto casi siempre sucede en los modelos más caros de cada marca.

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