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Se estima que unos 100 mil dispositivos móviles estarán conectados a la red del Levi’s Stadium este domingo, durante la celebración del Super Bowl 50, entre Broncos de Denver y Panthers de Carolina.

Sabemos que el recinto cuenta con infraestructura de conectividad de sobra, cuya magnitud incluso supera por mucho a los otros 30 estadios de la NFL. Para cualquier lugar público, no necesariamente un estadio de football americano, es una gran virtud tecnológica para presumir. Y al mismo tiempo, es un terreno que debería ser minuciosamente protegido.

Con esto en mente, ¿qué tan real es la posibilidad de un ciberataque durante el juego?

Desde luego, la principal preocupación de las autoridades se refiere a la seguridad de los asistentes por un acto de terrorismo, en el que se dañen deliberadamente los cables de fibra óptica (como ha ocurrido ya en las inmediaciones del estadio durante los últimos 6 meses) para limitar la comunicación, creando pánico y buscando obstaculizar los servicios de auxilio.

Pero pensemos en una situación menos dramática en la que no se trate de un ciberataque terrorista (situación hipotética que el FBI planteó con anticipación). Digamos que algún listillo con otros intereses intervenga la red del estadio, teniendo acceso a decenas de miles de dispositivos. Aunque el hacker necesitaría información esencial de la infraestructura del estadio para lograrlo, esto definitivamente podría ocurrir.

Cuando se tienen tantos dispositivos conectados a la misma red, en una situación de hackeo se puede crear una red gigantesca para desviar a los usuarios a una red falsa, o bombardear algún servicio y desmantelarlo, en algo parecido a una oleada de bots. Funciona de la misma manera que, por ejemplo, en una escuela, donde todas las computadoras están conectadas a la misma red; si una de estas computadoras se infecta con algún virus, es probable que todas las demás se dañen también.

Pero en el Super Bowl, el espectáculo deportivo con mayor audiencia en el mundo, esto no puede ocurrir, ¿cierto? La realidad es que no por ser la NFL están exentos. Este hueco en la seguridad digital se evidencia en las recurrentes fallas de las herramientas de comunicación de los equipos durante los partidos. En ocasiones, estas fallas se atribuyen a errores humanos, pero en otros casos son un verdadero misterio (¿o la liga prefiere no decirlo?). Un caso concreto, en la pasada Final de Conferencia de la AFC, entre Patriots y Broncos, la comunicación con las tablets Surface se interrumpió en la banca de New England; la falla no tuvo nada que ver con el hardware, sino con la red WiFi. ¿Por qué falló la red?

Referencias: theatlantic, betanews, NFL

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