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Cuotas de 10 dólares para bajar libremente música en Canadá

Un grupo que representa a los compositores de canciones de Canadá, están proponiendo que los consumidores paguen licencias de hasta 10 dólares mensuales, que se...

Un grupo que representa a los compositores de canciones de Canadá, están proponiendo que los consumidores paguen licencias de hasta 10 dólares mensuales, que se cargarían a las cuentas de sus proveedores de Internet, por permitir descargar toda la música que quisieran de sitios peer 2 peer, sin temor a represalias o a problemas legales.

Eddie Schwartz, presidente de la Asociación de Compositores de Canadá, dijo que el grupo ya se ha aproximado a muchos proveedores de Internet, que serían las firmas que captarían esos recursos en favor de los derechos de autor, y que piensan que las primeras pruebas de este esquema podrían empezar a finales de este 2011. Schwartz, sin embargo, no dio nombres específicos sobre los proveedores de Internet contactados.

Al comprar una licencia, le permitiría a los canadienses a descargar toda la música que quisiesen durante un mes usando los servicios gratuitos de P2P (peer 2 peer), lo que sería un gran cambio considerando que uno de los pocos modelos actualmente es el de comprar canciones o álbumes de iTunes. La cuota de la licencia podría darles a los compositores unos 840 millones de dólares por año si es que todos los suscriptores de Internet compraran la licencia, indicó el grupo.

Dicha Asociación perdió en el 2007 una demanda sobre el Acta de los Derechos de Autor en Canadá, lo que obligaba a los proveedores de Internet pagar un impuesto a cambio de las descargas de música de sus clientes. Sin embargo, ahora esperan brincarse al Parlamento en su propuesta.

Todos los derechos que necesitamos están actualmente ya en la ley de derechos de autor de Canadá“, dijo Schwartz. “Pensamos que solamente necesitamos de un modelo de negocios privado que monetice el compartir archivos. Es por ello que lo que estamos haciendo es modificar la propuesta [original] de manera que haya una forma privada de lograr los mismos resultados sin necesidad de tener una legislación“.

Entre quienes recibirían las cuotas, están la Sociedad de Compositores, Artistas y Editores de Música de Canadá (SOCAN), un grupo controlado en su mayoría por los miembros de la Sociedad de Compositores de Música.

SOCAN ya emite licencias a negocios y organizaciones que quieren tocar música en lugares públicos. El dinero se distribuye entre compositores, creadores de las letras y compositores de la música de las canciones. las licencias incluso son necesarias para consultorios dentales y salones de belleza que tengan un radio tocando música. Muchos negocios han enfrentrado multas por no pagar las licencias para poner música en sus establecimientos, indicó SOCAN.

David Fewer, un abogado experto en propiedad intelectual y tecnología, y director de la Política de Internet Canadiense, estuvo de acuerdo en que la mayoría de los mecanismos necesarios, tales como una cuota a los consumidores es una idea correcta. Sin embargo, el plan está lejos de ser el mejor, pues aunque los compositores de canciones recibirían dineron de las cuotas, otros jugadores, como las casas editoras de música, no percibirían nada.

SOCAN tiene ciertos derechos de hacer esto“, dijo Fewer, “pero el problema real es que SOCAN solamente representa a los compositores de canciones. Tenemos que entrar a la complicada manera en que trabaja la música“.

La Asociación de la Industria de las Grabaciones de Canadá, quien representa a las casas editoras de música más importantes de este país, dijeron que no habían sido contactadas acerca de este plan.

Graham Henderson, presidente de dicha asociación, indicó que los servicios como Rdio.com y Slacker Radio ya le permiten a la gente escuchar toda la música que deseé por 5 dólares por mes. Además, estos servicios están libres de virus. Muchos sitios de compartición de archivos están infectados con virus de computadoras, dijo Henderson.

Necesitamos ver lo que el mercado tiene que ofrecer y ver las oportunidades que esto da. De esta manera, podríamos llegar a algún lado“, comentó Henderson y agregó: “Necesitamos promover estos servicios legales. La gente no sabe incluso que estos servicios existen“.

La propuesta del 2007 para el impuesto a los proveedores de Internet tuvo una fuerte oposición por parte de grupos de consumidores y de los propios proveedores de servicios de la red. Schwartz dijo que su grupo está presionando para encontrar otra forma de compensar a los artistas por las pérdidas en sus utilidades. “Hay muchos intereses y cabildeo sobre la reforma de los derechos de autor. Es un proceso extremadamente complicado. La legislación que logre que todos estén de acuerdo es algo muy difícil de encontrar“, comentó.

No estamos totalmente seguros de que cualquiera ajeno a quienes están directamente involucrados, realmente entiendan todas las dificultades. Sin monetizar lo que pasa en Internet, lo cual es en más frecuencia la compartición de archivos, será difícil para cualquiera [en la música] poder vivir de la misma“.

La propuesta evidentemente ha encendido los focos de alarma en los clientes de la red, que ya de por sí están enojados por esta idea de tener que pagar licencias por uso, especialmente cuando se saber que el grupo de compositores de canciones quieren que las cuotas se carguen automáticamente a los suscriptores, aunque los clientes estén de acuerdo y notifiquen a la SAC de que no usarán los sistemas de compartición de música existentes.

Así pues, este plan de licencias tendría muchas dificultades para implantarse en Ontario y otras provincias con leyes de consumidores que están en contra de planes similares de cuotas a la fuerza.

Schwartz dijo que cree que ofrecer licencias para compartir música puede mejorar la posición legal de SAC y además, poder perseguir de maneras más eficientes a aquellos abusadores, emitiendo demandas contra este tipo de consumidores, como ocurre ya en los Estados Unidos.

La forma más seguro de reducir dramáticamente la violación de los derechos de autor es dar a los consumidores una manera autorizada de compartir archivos musicales. Una vez que este sistema esté funcionando, los consumidores que se nieguen a pagar estas cuotas razonables, estarán mas propensos a violarlas y podremos actuar acorde con esto“, dice la propuesta de Schwartz.

Schwartz dice que más del 97% de la música obtenido a través de Internet es ilegal, vía las actividades de los programas que comparten archivos. Sus estadísticas vienen de un reporte controversial, del 2010, de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica. También citó algunos estudios recientes que sugieren que el 80% de los compartidores de archivos estarían dispuestos a pagar una cuota mensual para legitimizar sus archivos y prevenirse de posibles demandas penales por robo de propiedad intelectual.

Obviamente la iniciativa levanto el interés de otras industrias lastimadas por este fenómeno de la revolución digital. La televisión, las películas y la industria editorial han luchado todas contra los programas de compartición de archivos, pues esto ha devaluado sus contenidos. Añadir una cuota de licencia a la cuota de paga de los clientes de Internet podría ser una solución, de acuerdo desde luego a esta industria afectada.

En mi opinión, nunca nadie estará contento con las regalías. Ya se han hecho propuestas, como poner impuestos a quien compre discos compactos (CDs y DVDs) vírgenes, pues en estos la gente graba los archivos que comparte, dicen quienes proponen este impuesto. Sin embargo, no necesariamente esto es cierto. Muchas veces se compran discos para hacer respaldos de los datos personales.

Me es claro que el problema es importante, pero la industria de la música, que por años ganó lo que quiso, no se quedará con los brazos cruzados, porque quien estaba acostumbrado a ganar mucho dinero no verá jamás con buenos ojos que sus ingresos disminuyan, por las razones que sean.

Fuente: Ottawa Citizen

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