Las computadoras cuánticas podrían procesar de manera mucho mejor problemas muy difíciles y, además, más rápido que las computadoras que usamos. Sin embargo, construir una máquina cuántica es un reto increíblemente complejo. Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad Aarhus cree que el secreto para crear una computadora cuántica está en entender la cognición humana, por lo que han empezado a construir juegos para estudiarnos a nosotros mismos primero.

Hoy en día las computadoras modernas pueden sobrepasar muchas de las cosas que hacemos los seres humanos, por ejemplo en términos de la velocidad de proceso de símbolos o el hecho de poder guardar una gran cantidad de información. Pero aunque los seres humanos sufren incuso para memorizar una lista de 100 nombres, podemos aprender a reconocer rostros de forma muy compleja y ni nos damos cuenta de todos los procesos que seguimos pata identificar una cara. Por décadas los neurocientíficos e ingenieros han soñado con diseñar computadoras que logren este tipo de trabajos: reconocer rostros o la escritura manuscrita, de forma eficiente.

Para entender cómo los humanos resuelven problemas complejos, Jacob Sherson y sus colegas crearon «Quantum Moves», un juego simple en donde los jugadores buscan la mejor manera de mover átomos en la pantalla. En última instancia, los investigadores esperan que este juego accesible y gratuito podría ser jugado más de 400 mil veces, lo que podría ofrecer más luz sobre cómo nuestros cerebros desarrollan las tareas que las máquinas no pueden resolver aún.

Para construir una computadora cuántica los investigadores primero están queriendo mapear los pensamientos humanos. «Los jugadores nos mostraron que hay una capacidad para la ingenuidad no explotada en el cerebro humano. Vimos soluciones que la máquina nunca se hubiera permitido, en donde se optimizan los procesos», indica Sherson.

El juego ha producido algunos resultados interesantes. Para una persona que puede molestarse por la falta de atención hacia ella de quienes ama, cuando se trata de resolver problemas, la habilidad para descartar información irrelevante es toda una bendición. Las computadoras son incapaces de ignorar incluso los más elementales detalles y gastar así energía muy valiosa para tratar de acomodarlos en la solución. «Queremos transferir esto a una computadora cuántica», dice Sherson, «donde el comportamiento de los átomos es un factor crucial».

Y aunque todavía hay mucho camino que recorrer, claramente cualquiera puede contribuir al esfuerzo y lo mejor aún, es haciéndolo a través de jugar.

Referencias:

GizModo
SciTech