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Ultron_IA

Desde hace un par de siglos, la inteligencia artificial ha sido uno de los más antiguos recursos de la ciencia ficción y uno de los sueños más acariciados por miles de científicos en el mundo.

Todos han querido tener en casa a alguien como Robotina de “Los Supersónicos” para que lave los trastes o un auto como el Batimovil de Batman que se maneje solo; sin embargo, por ahora, sólo hay que conformarse con un Apple Watch o con un sistema que apague o encienda el aire acondicionado de la oficina dependiendo de la temperatura que se registre…. todo lo demás, todavía está en etapa de experimentación… o en la imaginación de alguien.

Pero, hasta hoy, el único objetivo de estos grandes desarrollos tecnológicos sólo ha sido ganar dinero y convertirse más en un objeto de deseo que en un beneficio real para la humanidad.

Sí, admito que esta reflexión totalmente ñoña la hice al salir de ver la función de medianoche de la premier de “Avengers 2”, donde estos superhéroes, que se han vuelto parte de nuestras vidas (nos gusten o no), luchan contra la versión malvada de la inteligencia artíficial (OK, la trama es un poquito más profunda que eso, pero no les quiero revelar más).

El punto es que todos los años se invierten millones de dólares en el desarrollo de “dispositivos inteligentes” sin que éstos se transformen en un beneficio real para las personas, como era el objetivo inicial de Tony Stark en “La Era de Ultrón”.

Sólo se salvan aquellas personas que, con buenas intenciones, toman estos desarrollos tecnológicos ya creados y los convierten en herramientas para, por ejemplo, apoyar la educación usando una app y una tablet, o reduciendo las emisiones de bióxido de carbono apagando las luces de casa cuando no hay nadie en ella. Hasta ahí.

Así, una película en la que un millonario, un semidios, una espía sensual, un hombre con pantalones elásticos y otros amigos, capitaneados por un soldado con esteroides que fue congelado a mediados del siglo 20, puede dejar en la audiencia una reflexión sobre la relación actual entre la tecnología y las personas.

Por ahora, pienso volver a ver la película, por lo menos, un par de veces más en los próximos días, pero sin tanta culpa de parecer un nerd cualquiera, ya que, en el fondo, estas historias pueden dejarnos una reflexión profunda si le quitamos algo de la propaganda proyanqui, estereotipos y lugares comunes de las que están llenas. Hagan el ejercicio, es interesante. Así de simple.

Desde la Red…
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