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Películas como Eternal Sunshine of the Spotless Mind, The Bourne Identity y Men in Black, entre otras, plantean la posibilidad de borrar nuestros recuerdos con tecnología. Se trata de una temática bastante repetida, así como la implantación de recuerdos; y, como en muchas ocasiones suele pasar, la ciencia ficción no está muy alejada de la realidad.

Pero ¿qué es un recuerdo en nuestro cerebro? La memoria es un mecanismo de grabación, archivación y clasificación, haciendo posible su recuperación posterior en el cerebro. Es el resultado de conexiones sinápticas entre neuronas, mediante el cual, el ser humano puede retener experiencias pasadas.

Los recuerdos se recrean cuando las neuronas integradas en un circuito refuerzan la intensidad de la sinapsis, y también se definen como una reproducción de algo anteriormente aprendido o vivido, por lo que están vinculados directamente con la experiencia. Entonces ¿cómo podríamos borrarlos?

Sabemos que se ha reportado amnesia en pacientes que sufren golpes en la cabeza, pero es algo que no es práctico, porque sería una lesión en el cerebro que causaría la pérdida de la memoria. Pero un equipo de científicos del centro de neurociencias de la Universidad de California han logrado eliminar por completo recuerdos específicos en ratones empleando la luz, concretamente con una técnica llamada optogenética, que se basa en hacer incidir luz sobre las neuronas, entre tejidos vivos, para controlarlas.

Para su experimento, los científicos utilizaron ratones modificados genéticamente para que cuando se activaran sus neuronas, éstas brillaran con fluorescencia de color verde. Además, estas neuronas expresaban una proteína que permitía desactivar la luz de las neuronas nerviosas, y así descubrieron que las neuronas se activaban en la corteza cerebral y el hipocampo, ya que ambas coordinaban la recuperación de recuerdos episódicos cuando los ratones aprendían y recuperaban recuerdos. Y por otro lado, desactivar esas neuronas mediante un cable de fibra óptica.

Gracias a la fluorescencia verde, los científicos demostraron que podían identificar específicamente las células que participaban en el aprendizaje y que éstas se reactivaban cuando era necesaria la recuperación de lo aprendido. De la misma manera, apagando con luz esas células nerviosas del hipocampo consiguieron que los ratones perdieran ese recuerdo.

Esta hipótesis quedó confirmada tras probar y desactivar otras células del hipocampo diferentes a las implicadas en el aprendizaje y comprobando que los recuerdos no se vieron afectados en esos casos. Según explican los líderes del estudio, esto demuestra empíricamente, y por primera vez, que la corteza cerebral no puede almacenar los recuerdos por sí misma, sino que necesita la ayuda del hipocampo.

Esto es un gran avance en el campo científico y, a su vez, nos acercaría más a poder tener control de nuestros recuerdos como si se trataran de archivos de computadora.

Si tuvieras la oportunidad de borrar algún recuerdo de tu memoria ¿lo harías? O quizás ya lo hiciste, pero no lo recuerdas….

Referencias: IFL Sciencie, US News, Science Alert

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