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Hace más de dos años el CERN anunció el descubrimiento de una nueva partícula subatómica, el bosón de Higgs, la partícula de Dios, por el cual uno de los que la predijeron hace ya 50 años, Peter Higgs, recibió el Premio Nobel de Física. Sin embargo, se sigue debatiendo si los hallazgos del CERN de verdad estaban hablando de dicha partícula.

El 4 de julio del 2012, el director general del CERN, Rolf Heuer, anunciaba que su equipo había detectado “una partícula consistente con el bosón de Higgs” y que el descubrimiento había sido confirmado por dos experimentos separados (ATLAS y CMS). Sin embargo, Heuer notó que se requería confirmar que efectivamente hablaban de la llamada “partícula de Dios”.

Ahora, en una investigación publicada la semana pasada en la revista Physical Review D, Mads Toudal Frandsen, profesor asociado en la Universidad del Sur de Dinamarca, en el Centro de Cosmología  Fenomenológica de partículas físicas, y sus colegas, dijeron que los datos existentes sobre la partícula de Dios no eran concluyentes. Escribieron que era posible que el CERN  hubiese hallado el bosón de Higgs pero que igualmente lo hallado fuese otra cosa.

Y aunque los investigadores hacen notar que hay muchos cálculos que indican que la partícula descubierta en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) es efectivamente el bosón de Higgs, no hay evidencia concluyente al respecto. Sin embargo, en lo que todos los físicos parecen estar de acuerdo es que los experimentos mostraron una partícula nunca antes vista.

“Los datos del CERN se toman en general como evidencia de que la partícula hallada es la de Higgs. Y es cierto que la partícula de Higgs puede explicar los datos pero se habrían podido obtener estos datos de otras partículas”. Frandsen explica: “los datos actuales no son suficientemente precisos para determinar qué partícula es”. Y añade, “podría ser un número de otras partículas. Creemos que podrían ser las llamadas partículas techni-higgs, las cuales son en muchos sentidos similares a la partícula de Higgs. Una partícula techn-Higgs no es una partícula elemental. En lugar de eso, consiste en los llamados techni-quarks, los cuales se piensa, son elementales”.

Frandsen ha explicado que los techni-quarks podrían unir de una forma muy variada a diferentes objetos, algunos que podrían ser consideradas precisamente estas partículas techni-higgs, mientras otras podrían formar incluso la materia oscura. Por ende, el y sus colegas creen que los físicos encontrarán pronto muchas partículas diferentes, cada una construida a partir de los techni-quarks, en el LHC.

La partícula techni-higgs y la partícula de Higgs podrían ser confundidas fácilmente en los experimentos, explicó el investigador. Y aunque son similares, son dos partículas diferentes que pertenecen a dos grandes teorías de cómo el Universo fue creado. Y aunque el bosón de Higgs es la pieza faltante en el modelo estándar de la fisica de partículas, si existe, podría requerir de la presencia de una fuerza que las una en un todo para formar la partícula por sí misma.

“Ninguna de las cuatro fuerzas conocidas de la naturalez (gravedad, fuerza electromagnética, fuerza nuclear fuerte y débil), son buenas para juntar los techni-quarks” y agregó “debe haber aún una fuerza de la naturaleza aún no descubierta. esta es la llamada fuerza technicolor”. Con respecto entonces a lo que se halló en el CERN, el investigador dice que podría ser la partícula de Higgs, efectivamente, o bien la partícula techni-higgs compuesta de dos techni-quarks. Frandsen piensa que más datos del CERN probablemente podrían determinar de qué partícula se trata. Se requeriría tal vez de un acelerador más poderoso para observar directamente a los techni quarks.

Referencias:

RerdOrbit

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