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Ingenieros del Instituto Tecnológico de Monterrey han desarrollado un robot a partir de inteligencia artificial como una herramienta terapéutica a través de la tecnología para contrarrestar los síntomas del autismo.

El autismo pertenece a un complejo grupo de desórdenes del desarrollo que se caracterizan por dificultades en la integración sensorial y de la conducta, limitado la interacción social y la comunicación, así como por intereses y actividades repetitivas y restringidas.

Según la OMS, se estima que la incidencia del autismo a nivel mundial es de 1/160, sin embargo la CDC (Centers for Disease Control and Prevention), contempla la cifra de 1 caso de autismo por cada 68 nacimientos. En México se estima que uno de cada 300 niños viven en esta condición.

El robot humanoide llamado TecO es capaz de detectar señales neuronales gracias a un amplificador operacional que utiliza una diadema o una capucha con electrodos montados que se colocan en la cabeza del niño y registra señales neuronales; éstas son enviadas a una computadora que las traduce en información que interpreta un psicólogo o un neurólogo.

“Detecta ciertas intensiones, como mover un brazo, si hay sueño y/o atención, pero no lee el pensamiento, hay que dejarlo claro. Si el robot registra tristeza en el niño modifica su modo de actuar para que éste cambie ese sentimiento”, dijo David Balderas Silva, responsable de la investigación.

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El desarrollo de TecO inició en 2012,  mide 50 centímetros de altura, tiene rostro y brazos de oso, no cuenta con piernas; está fabricado con aluminio y su funcionamiento es eléctrico. Su costo aproximadamente ronda los 20 mil pesos. Sin embargo, se pretende que el robot que no cueste más que una Tablet.

“Lo que hemos visto es que la tecnología les llama la atención y cuando usan herramientas tecnológicas les baja el nivel de ansiedad. Tratamos de señalar lo que les hace falta, por ejemplo, los chicos no entienden cuando estás triste o sonríes, y por medio del robot se busca enseñarlo”, dijo la psicóloga Demi Grammatikou, quien es parte del equipo desarrollo.

En las pruebas los investigadores señalan que empleando a TecO como herramienta en la terapia a niños autistas se ven avances significativos en dos meses.

“Nos da herramientas para medir de forma cuantitativa lo que pasa. El robot puede ver lo que hace el infante, y de manera autónoma decidir qué necesita: si no está haciendo contacto visual puede emitir un sonido o realizar un movimiento para captar la atención del chico. Es así que el niño lee al robot y el robot al niño”, agrego Grammatikou.

Referencia: TEC, ID

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