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Todas las empresas en la industria del cómputo hacen sus estudios para ver hacia donde se dirige el mercado y en algún caso, ver si se pueden dirigirlo hacia donde más les convenga. Así, las marcas líderes buscan tener más influencia en los mercados para así sacar ventaja y tener mayores utilidades. Es claro además que no sólo se basan estos estudios en el impacto económico, sino en las tendencias tecnológicas. Por ello, es interesante saber que Intel, una de las empresas líderes en microprocesadores, ha trazado su camino para los siguientes 8 años y su prospectiva de lo que llegará a ser el cómputo llega hasta el 2027.

Intel espera que las supercomputadoras alcancen los 100 petaflops (un exaflop), para el final del 2018 (justo para los cincuenta años de la compañía), con cuatro exaflops como meta para el final de la década. Intel quiere romper la barrera de los zettaflops (un millón de petaflops) para un poco antes del 2030. Computadoras con esta capacidad de procesamiento serían muy interesantes en los usos de la genética (estudios genómicos) y en la predicción del clima.

Actualmente la computadora más rápida, de la que ya se hablo aquí en unocero.com, es la computadora K de Japón, que alcanza los 8 petaflops. Esto significa que Intel espera para el 2018 tener una máquina 125 veces más rápida que la actual.

Sin embargo, sorprende aún más las predicciones sobre el consumo de energía. Hoy en día una máquina de las más rápidas del mundo consume unos 5 Kw. Intel espera que su máquina con exaflops esté en el orden de 10 veces más energía solamente. En otras palabras, un avance en velocidad de 1000 veces sería acompañado de solamente 10 veces más necesidad de energía.

Fuente: it Portal

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