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Investigadores del Psychometrics Centre de la Universidad de Cambridge y del departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Stanford han realizado un estudio donde determinan que la actividad en tus redes sociales como Facebook pueden determinar tu personalidad mejor que tus amigos y familiares.

Los autores de la investigación creen que esto ayudará a la relación entre máquinas y humanos, pero alertan de los peligros que puede suponer para lo más íntimo del ser humano, su forma de ser, pensar o sentir.

En el estudio participaron casi 90.000 usuarios de Facebook, los cuales fueron valorados mediante un test y sus “Me gusta” en la red social. Posteriormente, partíendo de la idea de que el comportamiento en las redes da pistas fiables sobre cómo es una persona, desarrollaron un programa que, como si fuera un psicólogo digital, detectara los principales rasgos psicológicos con unas decenas de “Me gusta”.

Para determinar si las máquinas podían juzgar mejor a los humanos que los propios humanos, hicieron que compañeros de trabajo, amigos y familiares dibujaran un perfil psicológico de los usuarios de Facebook estudiados, mediante un cuestionario estándar en psicología.

Con sólo 10 “Me gusta, el programa fue capaz de determinar la personalidad con mayor certeza que los juicios emitidos por un colega del trabajo. Con 70 “Me gusta” lo determinó mejor que sus compañeros de piso, con 150 más que sus madres. Sólo la pareja de cada participante rivalizó con el software, sin embargo, si disponía de 300 “Me gusta” o más, no tenía rival. Teniendo en cuenta que la media de “Likes” de un usuario es de 227, en la mayoría de los casos la computadora juzgó mejor que los humanos.

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La precisión con que juzgan la personalidad el software respecto a los humanos

 

“Las computadoras pueden ganarnos en nuestro mejor juego”, dice el investigador de la Universidad de Stanford y coautor del estudio, Michal Kosinski. “Predecir los rasgos psicológicos de los otros es una habilidad social básica, crucial para el éxito y, en el pasado, para la supervivencia, perfeccionada en millones de años de evolución. Y, ahora, un modelo informático relativamente simple basado en una gran base de datos nos supera con mucha facilidad”.

Buscando validar sus primeros resultados, los investigadores obtuvieron una submuestra de más de 14,000 usuarios de Facebook que habían sido valorados, no por un allegado, sino al menos por dos. Pero aún con un perfil psicológico doble, la máquina volvió a superar a los humanos.

En una tercera medición, los investigadores quisieron saber si el software podía predecir determinadas conductas propias como el consumo de drogas, la tendencia a la depresión o la orientación política. La máquina acertó en 12 de las 13 conductas estudiadas. Los resultados además confirmaron un trabajo anterior de colegas de Cambridge que mostraban cómo 100 “Me gusta” bastaban para saber el sexo, raza o ideología.

Para Kosinski, las computadoras tienen un par de ventajas sobre los humanos a la hora de analizar la personalidad de una persona: “Por encima de todo, las máquinas pueden conservar y recuperar grandes cantidades de información y, además, pueden analizar todos estos datos con algoritmos. Esto las hace menos vulnerables al fallo, el olvido y al pensamiento muchas veces irracional propio de la mente humana”.

Los investigadores creen muy cercano un escenario en el que existan sistemas automatizados, certeros y asequibles para determinar la personalidad, lo que podría mejorar la toma de decisiones, desde a quién contratar, a qué político votar o hasta de quién enamorarse. Sin embargo, también reconocen el riesgo de dejar que las máquinas jueguen a ser psicólogos o que empresas y gobiernos empiecen a usarlas como tales.

“Predecir la personalidad es, como cualquier otra tecnología, moralmente neutral. Podemos usarla para mejorar nuestra vida o hacernos daño, igual que con los cuchillos. Ciertamente, tenemos que proceder con cautela, ya que la tecnología actual funciona bien y podría beneficiar (o dañar) a un gran número de personas”, agrego.

Para los investigadores es necesario diseñar sistemas y políticas que minimicen los riesgos mediante la transparencia y control, pues los usuarios deben estar conscientes de que sus datos están ahí fuera y que están siendo usados.

Referencia: PNAS

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