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Más que una nave espacial, se trata de una nave sin tripulación, que pertenece al proyecto espacial Blue Origin. Esta compañía a su vez pertenece al CEO de Amazon, Jeffrey P. Bezos, quien como los rusos, parece que también tiene algunos problemas para poner un vehículo en el espacio.

Blue Origin es una de las 7 compañías que reciben financiamiento de la NASA como parte del programa Flight Opportunities, cuyo propósito es mandar ciertas cargas al espacio dentro de naves o cohetes con o sin tripulación. La nave New Shepard fue financiada por Blue Origin, y durante un vuelo suborbital quienes lo controlaban desde el suelo perdieron comunicación y ésta se estrello en el desierto en Texas.

Por supuesto, las primera preguntas que levantan este accidente es si la indutria privada debería de estar experimentando en el programa espacial. Otros creen que sólo a través de la industria privada pueden sobrevivir este tipo de proyectos. Jeff Bezos, a manera de respuesta tras el choque contestó lo siguiente en la página de Blue Origin:

Hace tres meses, hicimos volar exitosamente nuestro segundo vehículo de prueba en una misión de vuelo corto y luego la semana pasada perdimos nuestro vehículo en una prueba de desarrollo en velocidad Mach 1.2 y con una altura de 13,716 metros (45,000 pies). (…) No es el resultado que ninguno de nosotros hubieramos querido, pero nos apuntamos para hacer esto esperando que sea difícil, y el equipo de Blue Origin está haciendo un trabajo destacable. Ya estamos trabajando en nuestro siguiente vehículo de desarrollo.

Como brevario es necesario resaltar que New Shepard estaba volando a 1.2 veces la velocidad del sonido. La compañía completó un vuelo exitoso de prueba en 2006, uno más que es el mismo de “vuelto corto”.

Fuente: Digital Trends, The Wall Street Journal

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