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Las inyecciones de insulina como tratamiento de la diabetes podrían convertirse en historia gracias a científicos de la Universidad de Carolina del Norte que han desarrollado el primer parche “inteligente” de insulina capaz de administrar dosis de insulina monitoreando los niveles de glucosa en sangre.

La diabetes es un desorden glandular propio del páncreas que no permite procesar los alimentos por falta de insulina. En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo 2, el tipo más común, el cuerpo no produce o no usa la insulina adecuadamente. Con el tiempo, el exceso de glucosa en la sangre puede causar enfermedades serias como cardíacas, renales, derrames cerebrales e incluso la necesidad de amputar un miembro.

Actualmente la diabetes afecta actualmente a más de 285 millones de personas en el mundo y se espera que alcance los 438 millones en 2030. En México la diabetes fluctúa entre los 6.5 y los 10 millones.

El parche del tamaño de una moneda se encuentra recubierto de un centenar de microagujas indoloras y dotadas de compartimientos microscópicos que contienen enzimas sensibles a la glucosa, así como de insulina, que se disemina si los niveles de azúcar detectados en la sangre son demasiado elevados.

En las pruebas el parche logró reducir con éxito durante nueve horas los niveles de glucemia en los ratones de laboratorio afectados por una variedad de diabetes 1 o juvenil.

“Son necesarios otros ensayos clínicos antes de que pueda usarse con enfermos humanos, pero lo consideramos muy prometedor. Concebimos un parche para diabéticos que funciona rápidamente, que es sencillo de utilizar y fabricado con materiales no tóxicos y biocompatibles”, explicó Zhen Gu, profesor del departamento de ingeniería biomédica de la Universidad estatal de Carolina del Norte, principal autor de la investigación.

Los enfermos de diabetes tipo 1 y los afectados por una forma avanzada de diabetes adulta o tipo 2 tratan de mantener los niveles de glucemia bajo control con reiteradas inyecciones de insulina, un procedimiento con frecuencia doloroso e impreciso. “Inyectarse una cantidad incorrecta de medicación puede derivar en complicaciones significantes como ceguera y amputaciones de extremidades, o consecuencias más desastrosas como el coma diabético o la muerte”, señaló John Buse, co-autor de la investigación.

Referencia: PNAS

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