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Científicos de la Universidad de Ciencias Aplicadas de FH Upper Austria por primera vez han logrado implantar con éxito una prótesis que envía sensaciones al portador. Un avance que supone una evolución en la tecnología del desarrollo de prótesis, acercándose a ser mucho más similar a un miembro original y reduciendo el riesgo del dolor del miembro fantasma.

El procedimiento le fue realizado al paciente Wolfgang Ranger, un hombre que perdió una pierna después de un coágulo de sangre causada por un derrame cerebral.

“Debido a la interfaz neural, el paciente puede tener sensaciones en la planta del pie protésico y, por lo tanto, está más capacitado para reconocer la naturaleza del terreno sobre el que está caminando, corriendo, etc. Además, esta capacidad sensorial que le da la prótesis hace que se tenga una mayor conciencia de los obstáculos, lo que reduce en gran medida el riesgo de caídas”, dijo Hubert Egger, responsable del proyecto.

Para lograrlo el paciente se sometió a una reinervación sensorial dirigida, es decir, una transferencia selectiva de los nervios. Durante este procedimiento se reactivaron las terminaciones nerviosas sensoriales de la planta del pie original para sirvieran como un indicador de la presión en la suela de la prótesis. Otro objetivo de esta intervención era disminuir el dolor de la cicatrización neural (neuroma) mediante la reorientación de los nervios.

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“La transferencia restablecida de la información también contribuye a una integración más natural de la prótesis con el concepto ‘cuerpo’ del paciente y, en este caso, ha contribuido a la desaparición completa de los dolores previos”.

Así, los cirujanos volvieron a conectar las terminaciones nerviosas en el muñón para colocarlas cerca de la superficie de la piel del paciente y ajustaron 6 sensores en la base del pie para medir la presión del talón, punta y el movimiento del pie. De esta forma, cuando estos sensores vibran estimulan las terminaciones nerviosas debajo de la piel, que a su vez retransmite las señales al cerebro. Es decir, los sensores le comunican al cerebro que es un pie y el usuario tiene la impresión de que se levante del suelo cuando camina.

“Los resultados han sido muy positivos. Ahora ya se si estoy pisando grava, hormigón, hierba o la arena, incluso puedo sentir pequeñas piedras. Las personas amputadas pueden beneficiarse de este desarrollo”, dijo Ranger.

Ahora los científicos esperan utilizar la reinervación sensorial dirigida en futuros pacientes de la Clínica Universitaria de Innsbruck para terminar con sus dolores fantasma al permitir que el miembro artificial se asemeje más al original.

Referencia: Universidad de Ciencias Aplicadas de FH Upper

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